Los parlamentarios italianos le pidieron al Papa asistir a una de sus
misas. Él los recibió con una dura homilía que, según un analista, "tuvo
el mismo tono de los Tedeum" que molestaban a los presidentes argentinos.
En la misa que ofició ante cerca de 500 políticos italianos, Jorge
Bergoglio habló de los "fariseos" y de una clase dirigente
que, en tiempos de Jesús, se había "alejado del pueblo, cerrado en
el propio grupo, en el partido y en las luchas internas", en clara
analogía con el presente.














