viernes, 4 de septiembre de 2026

Esto también es Ceuta

La situación que se vive en Ceuta desde hace unas semanas no es simple, es muy compleja y las soluciones a esa situación no pueden ser por lo tanto tan simples como algunas fuerzas políticas exponen: "expulsión de todos los que entraron ilegalmente en la ciudad, devolver a todos los menores,..." cuando saben sobradamente que existen unos reglamentos internaciones que impiden esas acciones y tampoco se dan las condiciones para que esas devoluciones puedan darse con garantías para las propias personas deportadas.

Desde nuestro parecer el apoyo a la ciudadanía ceutí, a su derecho a vivir con cierta normalidad y tranquilidad su día a día, expresado a través de las múltiples concentraciones en cientos de pueblos y ciudades españolas días pasados, estuvo bien (salvo en aquellos casos en que algún grupo político trató de utilizar dichas concentraciones con fines partidistas y no por verdadera solidaridad con la población ceutí). Pero al mismo tiempo reivindicamos lo que debe ser primordial, el criterio esencial: la PERSONA. Es en las personas concretas tanto las naturales de Ceuta como las que entraron masivamente hace unas semanas.

Nos hacemos, por lo tanto, eco de la siguiente reflexión que refleja bien a las claras... "otra manera de ver la misma realidad y de actuar en coherencia" con esa otra manera de ver. 

Esto también es Ceuta.

En uno de los vídeos de estos días preguntaban a un joven migrante qué había desayunado. Respondía que una señora de Ceuta les había llevado leche y galletas.

En El Príncipe, a finales de agosto, más de doscientas niñas seguían alojadas en instalaciones sostenidas por la asociación de vecinos. En La Reina ocurría algo parecido. En Hadú, vecinos llevan semanas dando agua y comida, lavando ropa y ayudando a quienes duermen junto a sus casas. En Sidi Embarek llegaron a organizar turnos para proteger a mujeres y menores. En Los Rosales, una casa particular terminó convertida, gracias también a voluntarias y donaciones del barrio, en un pequeño centro de asistencia.

No son precisamente los barrios ricos de Ceuta. Son barrios populares, atravesados por el desempleo, las rentas bajas y décadas de desigualdad; barrios con una presencia muy importante de población musulmana ceutí. Una parte de la Ceuta trabajadora y periférica lleva semanas dando de comer, vistiendo y protegiendo a quienes llegaron sin nada.

Sin, embargo, entre los algoritmos de redes sociales y el sensacionalismo televisivo parece que los "vecinos" de Ceuta sean solamente esa gente que destruye campamentos improvisados de gente pobre o les impide el alimento.

Nada de esto absuelve a los distintos gobiernos. Más bien al contrario.

Que después de semanas sean asociaciones vecinales y particulares quienes sigan resolviendo necesidades tan elementales demuestra hasta qué punto ha fallado la respuesta institucional. Ante un incendio, una inundación o cualquier otra emergencia de estas dimensiones se habilitan pabellones, camas, duchas, comedores y dispositivos extraordinarios. Aquí demasiadas cosas se han dejado descansar sobre la improvisación y la solidaridad de quienes viven allí.

Y quizá haya que decir algo más ahora que se utiliza tanto, y para cosas muy distintas, aquello de que “solo el pueblo salva al pueblo”.

El pueblo no es una abstracción.

Quienes están ofreciendo comida, ropa, un colchón o una ducha pertenecen en muchos casos a los mismos sectores populares sobre los que pesan el paro, los salarios bajos y la precariedad. Y quienes han llegado a Ceuta tampoco constituyen una masa abstracta llamada “inmigrantes”. Son trabajadores desplazados por la pobreza, la desigualdad o la ausencia de futuro.

Tal vez por eso, en las situaciones de vulnerabilidad extrema, la clase trabajadora reconoce con especial claridad a su propia clase.


Un muchacho tenía hambre.
Una mujer de Ceuta le llevó con naturalidad leche y galletas.
Esa también es Ceuta.

jueves, 3 de septiembre de 2026

¿Qué hago yo por una Iglesia más fiel a Jesús?

23 Tiempo ordinario – A (Mateo 18,15-20)
Evangelio del 6 / Sept / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xxiii-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-09-06/?occurrence=2026-09-06&nskip=61647

«Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La mejor manera de hacer presente a Cristo en su Iglesia es mantenernos unidos actuando «en su nombre», movidos por su Espíritu. La Iglesia no necesita tanto de nuestras confesiones de amor o nuestras críticas cuanto de nuestro compromiso real. No son pocas las preguntas que nos podemos hacer.

¿Qué hago yo por crear un clima de conversión colectiva en el seno de esta Iglesia, siempre necesitada de renovación y transformación?. ¿Cómo sería la Iglesia si todos vivieran la adhesión a Cristo más o menos como la vivo yo?. ¿Sería más o menos fiel a Jesús?.

¿Qué aporto yo de espíritu, verdad y autenticidad a esta Iglesia tan necesitada de radicalidad evangélica para ofrecer un testimonio creíble de Jesús en medio de una sociedad indiferente y descreída?.

¿Cómo contribuyo con mi vida a edificar una Iglesia más cercana a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que sepa no solo enseñar, predicar y exhortar, sino, sobre todo, acoger, escuchar y acompañar a quienes viven perdidos, sin conocer el amor ni la amistad?.

¿Qué aporto yo para construir una Iglesia samaritana, de corazón grande y compasivo, capaz de olvidarse de sus propios intereses, para vivir volcada sobre los grandes problemas de la humanidad?.

¿Qué hago yo para que la Iglesia se libere de miedos y servidumbres que la paralizan y atan al pasado, y se deje penetrar y vivificar por la frescura y la creatividad que nace del evangelio de Jesús?.

¿Qué aporto yo en estos momentos para que la Iglesia aprenda a «vivir en minoría», sin grandes pretensiones sociales, sino de manera humilde, como «levadura» oculta, «sal» transformadora, pequeña «semilla» dispuesta a morir para dar vida?. 

¿Qué hago yo por una Iglesia más alegre y esperanzada, más libre y comprensiva, más transparente y fraterna, más creyente y creíble, más de Dios y menos del mundo, más de Jesús y menos de nuestros intereses y ambiciones?. La Iglesia cambia cuando cambiamos nosotros, se convierte cuando nosotros nos convertimos.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/23-tiempo-ordinario-a-mateo-1815-20-3/

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Si yo tuviera una escoba...

Así se titula una canción de Los Sirex cantaron allá por el año 1965 y que aunque con un texto muy corto decía cosas muy actuales. Quien quiera escucharla y ver a este grupo cantarla pueden pinchar AQUÍDecía aquella letra:

Si yo tuviera una escoba

“Si yo tuviera una escoba (4)
cuantas cosas barrería.

Si yo tuviera una escoba (4)
cuantas cosas barrería.

Primero, lo que haría yo primero
barrería yo el dinero,
que es la causa y el motivo
ay, de tanto desespero.

Segundo, lo que haría yo segundo
barrería bien profundo,
todas cuantas cosas sucias
se ven por los bajos mundos.

Si yo tuviera una escoba (4)
cuantas cosas barrería.

Muchachos, os voy a comprar una escoba a cada uno.

Venga, a barrer.

Otra vez con la escoba.”

¿Qué es lo que barremos?.

Si algo hay de valor o valoramos nosotros lo recogemos, lo guardamos, le volvemos a dar utilidad; pero si no tiene ese valor… sencillamente lo barremos, lo empujamos al recogedor y acaba en el basurero porque no sólo no sirve sino que afea el lugar en el que estamos, nos dificulta sentirnos a gusto en nuestro lugar.

¿Qué hallamos en nuestro mundo, en nuestro país, en este lugar que habitamos, en nuestras relaciones,… que nos afea?.

  • Algunos, que no todos, de “derechas” desprecian e insultan a los de “izquierdas”; algunos de “izquierdas”, que no todos, hacen lo mismo con los de “derechas”. Eso nos afea a todos.
  • Algunos, que no todos, los “ateos” hacen burla de los “creyentes”; algunos, que no todos, de los “creyentes” responden con los mismo a los “ateos”. Eso nos afea a todos.
  • Algunos, que no todos, de los seguidores de un equipo de fútbol arremeten contra los seguidores del equipo rival con toda clase de burlas, insultos, desprecios; y algunos de estos otros hacen lo mismo con los anteriores. Eso nos afea a todos.
  • Algunos… y otros algunos…

Cualquiera que mire las redes sociales cada día y vea lo que “algunos” (porque en realidad es así: son sólo ALGUNOS los que hacen “así” o “asá”) hacen y dicen, creyéndose dueños de la verdad, puede llegar a la conclusión errónea de que “tenemos un mundo lleno de basura”… QUE NOS AFEA A TODOS.

Dicho sea de paso, hay una inmensa mayoría que demuestra mucha más madurez, honestidad y afán de armonía que todos esos “algunos” de uno u otro bando y es en éstos donde vale la pena poner la atención.

¿Nos afean esos “algunos” o nos afean “sus actitudes”?.

Nos afean sus actitudes. No son sólo esos “algunos” los capaces de afearnos a todos pues en todos está la capacidad de seguir su mal ejemplo o no, también todos los demás podríamos hacerlo, otra cuestión es que queramos o no y luego decidamos actuar en consecuencia con nuestros criterios, no con los suyos.

Es más, esos “algunos” también tienen la capacidad de rectificar, cambiar, romper el bucle en el que están y sin dejar de ser ellos mismos sin embargo sí pueden desterrar todas esas actitudes que nos afean a todos.

No es a las personas, es la basura lo que hay que barrer.

  • Necesitamos barrer el odio, la xenofobia y racismo, la exclusión del otro.
  • Necesitamos barrer la corrupción en los ámbitos de la política y la gestión administrativa local, autonómica, nacional e internacional.
  • Necesitamos barrer la usura y latrocinio, los abusos de las entidades financieras que miran a las personas no como tales sino como medios para su enriquecimiento.
  • Necesitamos barrer todas las violencias, no sólo las guerras y su macabro negocio de las armas financiado por los bancos donde depositamos nuestros dineros.
  • Necesitamos barrer la mentira, la hipocresía, el engaño, los bulos, el cinismo, el afán manipulador.
  • Necesitamos barrer los prejuicios, miedos, desprecios y descalificación del otro por sistema.
  • Necesitamos barrer nacionalismos que excluyen en lugar de integrar.
  • Necesitamos… barrer tantas COSAS…
  • Necesitamos aprender a MIRAR al otro por encima de todas las apariencias y ropajes, ver la PERSONA y su DIGNIDAD inherente y preguntarnos siempre, si somos creyentes: “¿Cómo mira Dios a esta persona?, ¿cómo tendría, pues, que mirarla yo para ser coherente con mi propia fe?”. Y tanto si somos creyentes como si no: “¿Cómo me gustaría que hicieran conmigo?”.

Algo hay que hacer, TODOS/AS.

  1. Evitemos ser correa de transmisión de quienes aún no han comprendido esto, evitemos los discursos de odio y de exclusión sistemática: en redes sociales, en los debates de bar, en cualquier ámbito relacional.
  2. Busquemos puntos de encuentro y desde ellos plantearnos: ¿qué podemos hacer para CONSTRUIRNOS y no andar a la greña unos contra otros mientras el sistema se ríe de todos/as viéndonos en peleas absurdas y sin sentido?.
  3. Busquemos el Bien Común, aunque tengamos puntos de vista y premisas diferentes, un Bien Común pensado no sólo para nosotros sino también para las generaciones que están en su infancia y las que vendrán.
  4. Aprovechemos los espacios de encuentro ya disponibles en los que escucharnos, debatir y desde los que construir juntos: AA.VV., partidos políticos, sindicatos, comunidades parroquiales, ONGs y plataformas que trabajan a diario para que los Derechos Humanos y la Ecología Integral sean un hecho para toda la humanidad y la Casa Común que habita.
  5. ... 

¿Y si tuviéramos una escoba?.

Santi Catalán
santi257@gmail.com

martes, 1 de septiembre de 2026

Mensaje para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

Mensaje del Santo Padre León XIV para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación (1 de septiembre de 2026), 20.08.2026

Publicamos a continuación el Mensaje del Santo Padre León XIV para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el martes 1 de septiembre de 2026, sobre el tema: Con sus espadas forjarán arado y podaderas con sus lanzas (Is 2,4).

«Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4)

Queridos hermanos y hermanas:

Nuestro Señor Jesucristo vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (cf. Jn 10,10). Este regalo de vida yace justo en el corazón de nuestra misión como discípulos y de nuestro llamado común a construir una civilización del amor. Como podemos observar, en esta Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, se nos invita una vez más a contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la sustenta, ya que son modos tangibles de alabar a nuestro Creador.

Actualmente, estamos siendo testigos de múltiples crisis y de un gran sufrimiento humano. Al mismo tiempo, pareciera que la alteración del equilibrio armónico de la creación se está acelerando. Estos fenómenos no están disociados; son una única apelación por la sanación y la paz que brota de un mundo herido.

El Dios de la vida, revelado en Jesucristo, ofrece una paz que el mundo no puede dar: «La paz les dejo, mi paz les doy» (Jn 14,27). Esta paz no es ni superficial ni perecedera, mana desde el perpetuo amor de Cristo y de su interés por cada persona humana.

Sin embargo, esta promesa de paz contrasta notablemente con las realidades que vemos en muchas partes del mundo. El profeta Isaías habló de una época en la que las naciones «con sus espadas forjarán arados» (Is 2,4), transformando lo que destruye la vida en aquello que la sostiene. Pero hoy, frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra.

La guerra deja heridas que se extienden mucho más allá del campo de batalla. Cobra vidas, desintegra a las familias y fuerza a millones de personas a abandonar sus hogares, aumentando el miedo, la injusticia y la división (cf. Gaudium et spes,77-82). La guerra además deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones. Más aún, la interacción entre conflictos armados y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros.

Aparte de esto, la guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida, dañando no sólo a individuos y comunidades, sino a su amplia red de relaciones con la entera familia humana, así como su armonía con la creación. Esto pone de manifiesto un fracaso más profundo cuando se trata de vivir a imagen y semejanza de Dios, de respetar la vida y de cuidar la tierra que se nos ha confiado. No es sólo un fracaso político, sino también moral y espiritual. La guerra, arraigada en deseos distorsionados y en el mal uso de la libertad y el poder humanos, constituye un antitestimonio del Evangelio de la paz.

Las crisis mencionadas anteriormente no sólo exigen responsabilidad sino también una conversión del corazón que rinda frutos en una fidelidad más profunda a Dios, en el amor mutuo y en el respeto por el don de la creación. De hecho, las discordias que presenciamos en el mundo, como la violencia, la injusticia y el daño ecológico, no resultan simplemente de estructuras o sistemas imperfectos; son el “síntoma de una profunda dicotomía arraigada en la misma humanidad” (Gaudium et spes,10). En efecto, el corazón humano resulta ser el lugar donde se llevan a cabo las más duras batallas y donde se revela nuestra condición caída. No es sólo la sede de las emociones, sino el centro de la persona —donde convergen la razón, los deseos, la voluntad, y la conciencia—. Es aquí donde luchamos con nuestros deseos contradictorios entre el amor y la indiferencia, la verdad y la ilusión, la justicia y la injusticia (St 1,14-15). Los daños de la guerra y el deterioro de la tierra están entonces profundamente vinculados con la condición del corazón humano. Los conflictos que atormentan a la humanidad, de diversos modos, son la expresión exterior de la discordia y división interiores. Cuando el corazón está distorsionado, las relaciones sufren y las estructuras que construimos comienzan a reflejar ese desorden.

El Papa Benedicto XVI nos recordó que «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores» (Homilía en el Solemne Inicio del Ministerio Petrino, 24 abril 2005). Esto nos llama a reconocer que lo que está arruinado en nuestro entorno, de alguna manera también lo está dentro de nosotros. Para construir una sociedad pacífica, debemos entonces no sólo reformar estructuras, sino renovar nuestros corazones. Las causas subyacentes del conflicto y la explotación de la creación provienen de una crisis ética y cultural, así como de una pérdida del sentido de los límites, del deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana.

El adagio profético «con sus espadas forjarán arados» (Is 2,4) no es entonces sólo una visión que atañe a las naciones, sino una llamada a cada persona. Nos invita a transformar la herida en vida. Sin embargo, esta transformación no puede ser llevada a cabo por medio de un simple cambio externo, sino que requiere, a través de nuestra cooperación con la gracia de Dios, de una conversión personal y colectiva más profunda —un regreso a Dios, que reordene nuestros deseos, sane nuestras heridas y nos ayude a crecer en la virtud—.

Con la ausencia de esta transformación interior, la paz permanecerá frágil y será efímera. Pero donde los corazones se renuevan, comienzan a abrirse nuevas posibilidades. Lo que ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación. Este es el camino de la auténtica conversión ecológica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relación con el mundo que nos rodea (cf. Laudato si’,217). La paz entonces comienza en nuestro corazón y se proyecta hacia nuestras relaciones, nuestras comunidades y al mundo en su conjunto.

A pesar de que los desafíos que tenemos por delante son enormes, Dios no nos deja sin los medios para sanar y transformar. En vez de las armas bélicas, el Dios de la paz nos colma de fuerza para sanar, para reconciliar y construir una civilización del amor. En este sentido, estamos llamados al cuidado de los múltiples “ecosistemas” que nos han sido confiados: los ecosistemas de la creación, de las relaciones humanas y los del propio corazón humano.

Imaginémonos un mundo en el que los esfuerzos que actualmente se invierten en la guerra fueran dirigidos al desarrollo humano integral, al combate de la pobreza, a la protección de la dignidad humana y a la reconciliación de la gente que está dividida. Un panorama así refleja la fe en la venida del Reino de Dios.

Los auténticos instrumentos para la construcción de la paz no son las armas destructivas, al contrario, lo son la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor. Estos instrumentos brotan de los corazones formados por el Evangelio y sostenidos por la gracia de Dios. Sólo estas cualidades poseen el poder de transformar individuos, renovar comunidades y sanar las heridas de nuestro mundo.

Queridos hermanos y hermanas, es claro el camino que tenemos por delante, aunque no sea fácil. Estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creación. La Sagrada Escritura nos dice que vigilemos nuestro corazón, porque todo lo que hacemos brota de él (cf. Pr 4,23).

Si asumimos esta tarea con humildad y fe, nos volveremos colaboradores en la obra renovadora de Dios. Avanzaremos despacio pero firmes, desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz.

Que el Señor nos conceda la valentía para recorrer esta senda, para que en nuestro tiempo, con las espadas realmente se forjen arados, que la promesa del Evangelio se arraigue en nuestro mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creación. 

Vaticano, 15 de agosto de 2026, Asunción de la Santísima Virgen María. 

LEÓN PP. XIV

Artículo original: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/08/20/260820b.html

lunes, 31 de agosto de 2026

Presentación del libro "Dedos mágicos"

En un mundo donde parece que todo tenga que ser tecnológico (y si no... nos dicen que "estamos en la edad de piedra") y hasta para divertirnos las nuevas tecnologías le quitan terreno a la interacción física con los demás... la autora, Hilda Mar, a través de un sencillo cuento nos indica las claves para "saber integrar estas tecnologías en la praxis diaria pero devolviendo el valor que tiene lo presencial, la interacción humana con quien tenemos al lado, el saber disfrutar de lo humano, la expresión de afectos, interactuar espontánea y libremente, recuperando lo que nos hace ser quienes somos aprendiendo a valorar los avances tecnológicos pero poniéndolos en su lugar".

domingo, 30 de agosto de 2026

XIV Retiro EMAUS Mujeres

RETIRO EMAUS MUJERES, de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, Valle Guerra. 

Toda la información del retiro en el formulario de inscripción.

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN: https://forms.gle/AAmpo46tqXZabkSs7

¡Te esperamos!

viernes, 28 de agosto de 2026

Curso Transformación digital

Esta iniciativa es 100% gratuita, está cofinanciada por la Fundación INCYDE (Programa FSE+ 2021-2027) y se dirige a autónomos, PYMES, trabajadores/as, entidades sociales y fundaciones de Canarias.
En septiembre iniciaremos la siguiente acción formativa en modalidad online síncrona:
  • AF3. Metodologías Ágiles— Optimización de procesos internos (Scrum, Kanban, Design Thinking):
  • Fechas: Del 1 al 17 de septiembre de 2026.
  • Horario: De 10:00 h a 13:00 h (el último día finalizará a las 14:00 h).
  • Acreditación: Entrega de certificación oficial al concluir.

jueves, 27 de agosto de 2026

Aprender de Jesús la actitud ante el sufrimiento

22 Tiempo ordinario – A
(Mateo 16,21-27)
Evangelio del 30 / Ago / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xxii-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-08-30/?occurrence=2026-08-30&nskip=61640 

Pocos aspectos del mensaje evangélico han sido tan distorsionados como la llamada de Jesús a «tomar la cruz». De ahí que no pocos cristianos tengan ideas bastante confusas sobre la actitud cristiana ante el sufrimiento. Recordemos algunos datos que no hemos de ignorar, si queremos seguir al Crucificado con mayor fidelidad.

En Jesús no encontramos ese sufrimiento que hay tantas veces en nosotros, generado por nuestro propio pecado o nuestra manera desacertada de vivir. Jesús no ha conocido los sufrimientos que nacen de la envidia, el resentimiento, el vacío interior o el apego egoísta a las cosas y a las personas. Hay, por tanto, en nuestra vida un sufrimiento (según los expertos, puede llegar en algunas personas al 90% de lo que sufren) que hemos de ir eliminando precisamente si queremos seguir a Jesús.

Por otra parte, Jesús no ama ni busca arbitrariamente el sufrimiento ni para él ni para los demás, como si el sufrimiento encerrara algo especialmente grato a Dios. Es un error creer que uno sigue más de cerca a Cristo porque busca sufrir arbitrariamente y sin necesidad alguna. Lo que agrada a Dios no es el sufrimiento, sino la actitud con que una persona asume el sufrimiento en seguimiento fiel a Cristo.

Jesús, además, se compromete con todas sus fuerzas para hacer desaparecer en el mundo el sufrimiento. Toda su vida ha sido una lucha constante por arrancar al ser humano de ese padecimiento que se esconde en la enfermedad, el hambre, la injusticia, los abusos, el pecado o la muerte.

El que quiera seguirle no podrá ignorar a los que sufren. Al contrario, su primera tarea será quitar sufrimiento de la vida de los hombres. Como ha dicho un teólogo, «no hay derecho a ser feliz sin los demás ni contra los demás» (Ignacio Larrañeta).

Por último, cuando Jesús se encuentra con el sufrimiento provocado por quienes se oponen a su misión, no lo rehúye, sino que lo asume en actitud de fidelidad total al Padre y de servicio incondicional a los hombres.

Antes que nada, «tomar la cruz» es seguir fielmente a Jesús y aceptar las consecuencias dolorosas que se seguirán, sin duda, de este seguimiento. Hay rechazos, padecimientos y daños que el cristiano ha de asumir siempre. Es el sufrimiento que solo podríamos hacer desaparecer de nuestra vida, dejando de seguir a Cristo. Ahí está para cada uno de nosotros la cruz que hemos de llevar siguiendo sus pasos.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/22-tiempo-ordinario-a-mateo-1621-27-3/

sábado, 22 de agosto de 2026

Plan de formación en D.S.I. "Curso 2026/27"

Con el fin de dar continuidad al proceso formativo sobre D.S.I. y habiendo dado respuesta a los objetivos anteriores:

  1. Obtener conceptos claros sobre lo que es la DSI, su porqué y para qué, sus contenidos y fuentes.
  2. Conocer con detalle y cierta amplitud sus principios y valores básicos y su metodología.

Nos proponemos ahora:

  1. Profundizar en su conocimiento y reflexión comunitaria sobre la misma.
  2. Ejercitarnos en la aplicación de su metodología en y desde nuestra experiencia cotidiana.

Para ello vamos a tener sesión mensual de una hora: Cada primer miércoles de mes a las 19’45 h. en la Parroquia Cruz del Señor desarrollando este plan:

OCTUBRE Miércoles-7:

  • Presentación de los participantes y expectativas para este nuevo curso.
  • Presentación del plan de contenidos previsto.
  • Metodología a seguir, planteamiento de propuestas y conclusiones.

NOVIEMBRE Miércoles-4:

  • Encíclica “Magnifica Humanitas”: Introducción y Capítulo I
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.

DICIEMBRE Miércoles-2:

  • Encíclica “Magnifica Humanitas”: Capítulo II
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.

ENERO Miércoles-13:

  • Encíclica “Magnifica Humanitas”: Capítulo III
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.

FEBRERO Miércoles-7:

  • Encíclica “Magnifica Humanitas”: Capítulo IV
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.

MARZO Miércoles-3:

  • Encíclica “Magnifica Humanitas”: Capítulo V y Conclusiones
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.

ABRIL Miércoles-7:

  • Presentación de “Enlázate por la Justicia“ y su campaña 2026/2029.
  • Constructores de PAZ: “Necesidad de paz y Justicia Social”.
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.

MAYO Miércoles-5:

JUNIO Miércoles-2:

  • Constructores de PAZ: “Contra la paz y noviolencia”.
  • Dinámica de grupos. Conclusiones prácticas.
  • Evaluación del curso y propuestas para el siguiente.

INSCRIPCIÓN: Para saber con cuántas personas vamos a contar ene este curso les invitamos a INSCRIBIRSE pinchando en el siguiente enlace: https://forms.gle/H3S83oWoyPjRpGbe7