viernes, 25 de septiembre de 2026

“Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (y IV)

(Continuación de: “Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (III)).

Preparar para la vuelta a la sociedad.

Quizá sea ésta una de las afirmaciones más radicales del cristianismo sobre el ser humano. Una persona puede tener futuro sin necesitar un pasado falso. Puede recordar lo que hizo, asumirlo, reparar cuanto sea posible y, aun así, recibir de nuevo una tarea. La gracia no elimina la memoria; evita que la memoria se convierta en prisión.

Por eso la gramática con la que comenzábamos vuelve al final con mayor fuerza. Una condena puede ser un punto y aparte, porque obliga a detener una vida y replantearla. La responsabilidad necesita comas largas en las que no se pueda correr para escapar de la verdad. La justicia restaurativa abre dos puntos hacia aquello que debe hacerse después del daño. La reinserción necesita puntos y seguido, porque ningún regreso serio empieza desde cero. Lo anterior continúa escrito, pero ya no dicta por sí solo lo siguiente.

Eso es lo que debería decir la Merced este año y, sobre todo, lo que la Iglesia debería ser capaz de demostrar después. Que creemos en una justicia que protege y repara; en unas Instituciones Penitenciarias capaces de preparar responsablemente la vuelta a la sociedad; en una Pastoral Penitenciaria que no termina ante el muro; en voluntarios y voluntarias que hacen de la fidelidad una forma concreta de la caridad; en comunidades que entienden que la reinserción no es una palabra ajena, porque quien vuelve necesitará vivir entre nosotros.

“Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”.

Y creemos también que una persona puede sorprender para bien. Que puede dejar de utilizar su historia como excusa y convertirla en responsabilidad. Que puede descubrir dentro de una prisión una vocación, una disciplina, una fe, una forma nueva de cuidar o simplemente una verdad sobre sí misma que nunca había querido escuchar. Que puede salir sin ser la misma que entró.

Cuando León XIV dijo en Brians 1 “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”, estaba diciendo todo eso sin necesidad de explicarlo. No estaba rebajando la culpa ni prometiendo un desenlace fácil. Estaba proclamando que ninguna vida humana se agota en el lugar más oscuro de su historia.

La Merced debería ayudarnos a creerlo con hechos. A quitar vendas cuando alguien sale, como en Betania. A acompañar el regreso a casa, como en Gerasa. A comprender que la conversión toca también aquello que debe repararse, como en la casa de Zaqueo. Y a saber que incluso después de una caída puede existir una nueva responsabilidad, como junto al lago de Tiberíades.

La esperanza penitenciaria.

No son escenas distintas pegadas sobre la realidad penitenciaria. Son variaciones de una misma afirmación evangélica: Dios nunca mira a una persona únicamente desde lo que fue.

Ese es el corazón de la esperanza penitenciaria. No negar el daño, sino impedir que el daño escriba solo el resto de la historia. No borrar la culpa, sino abrirla a la responsabilidad. No convertir la prisión en paréntesis, sino hacer de ella, cuando sea posible, un tiempo desde el que preparar otro modo de vivir. No abandonar a quien sale justo cuando comienza el tramo más difícil.

Si la Merced consigue que la Iglesia entienda esto, habrá dejado de ser solamente una celebración para convertirse en una manera de mirar y de servir. Habremos comprendido que algunas puertas se abren desde dentro y desde fuera, que algunas vendas necesitan manos ajenas y que hay historias cuyo capítulo más luminoso todavía no ha sido escrito.

Porque para Dios nunca es demasiado tarde para volver a empezar.

Artículo original: https://www.vidanuevadigital.com/tribuna/dios-suena-mejor-merced-condena-reducido-pasado/ 

PARA AMPLIAR O CONTRASTAR:

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  1. ¿Qué ideas destacarías de esta parte del artículo escrito por Don Fernando Redondo Benito?.
  2. ¿Qué pensamos de esas expresiones que dicen. "Es que tú siempre has sido así", "Nunca vas a cambiar", "Contigo siempre es lo mismo", "No es posible entenderse contigo",...?. ¿Qué significan, a qué conducen?.
  3. ¿Cómo preparar el regreso de la persona encarcelada a sus ámbitos de origen, antes de que ésta salga de prisión?.
  4. ¿Cómo romper pre-juicios, desterrar nuestras cárceles mentales en las que encasillamos a las personas,... animar a creer y trabajar en inéditos viables?.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Para Jesús los últimos son los primeros

26 Tiempo ordinario – A (Mateo 21,28-32)
Evangelio del 27 / Sept / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xxvi-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-09-27/?occurrence=2026-09-27&pskip=61670

Jesús conoció una sociedad dividida por barreras de separación y atravesada por complejas discriminaciones. En ella encontramos judíos que pueden entrar en el templo y paganos excluidos del culto; personas «puras» con las que se puede tratar y personas «impuras» a las que hay que evitar; «prójimos» a los que se debe amar y «no prójimos» a los que se puede abandonar; hombres «piadosos» observantes de la ley y «gentes malditas» que ni conocen ni cumplen lo prescrito; personas «sanas» bendecidas por Dios y «enfermos» malditos que no tienen acceso al templo; personas «justas» y hombres y mujeres «pecadores».

La actuación de Jesús en esta sociedad resulta tan sorprendente que todavía hoy nos resistimos a aceptarla. No adopta la postura de los grupos fariseos, que evitan todo contacto con impuros y pecadores. No sigue la actitud elitista de Qumrán, donde se redactan listas precisas de los que quedan excluidos de la comunidad.

Jesús se acerca precisamente a los más discriminados. Se sienta a comer con publicanos. Se deja besar los pies por una pecadora. Toca con su mano a los leprosos. Busca salvar «lo que está perdido». La gente lo llama «amigo de pecadores». Con insistencia provocativa va repitiendo que «los últimos serán los primeros», y que los publicanos y las prostitutas van por delante de los escribas y sacerdotes en el camino del reino de Dios.

¿Quién sospecha hoy realmente que los alcohólicos, vagabundos, pordioseros y todos los que forman el desecho de la sociedad pueden ser ante Dios los primeros? ¿Quién se atreve a pensar que las prostitutas, los heroinómanos o los afectados por el sida pueden preceder a no pocos eclesiásticos de vida intachable?.

Sin embargo, aunque ya casi nadie os lo diga, vosotros, los indeseables y anatematizados, tenéis que saber que el Dios revelado en Jesucristo sigue siendo realmente vuestro amigo. Vosotros podéis «entender» y acoger el perdón de Dios mejor que muchos cristianos que no sienten necesidad de arrepentirse de nada.

Cuando nosotros os evitamos, Dios se os acerca. Cuando nosotros os humillamos, él os defiende. Cuando os despreciamos, os acoge. En lo más oscuro de vuestra noche no estáis solos. En lo más profundo de vuestra humillación no estáis abandonados. No hay sitio para vosotros en nuestra sociedad ni en nuestro corazón. Por eso precisamente tenéis un lugar privilegiado en el corazón de Dios.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/26-tiempo-ordinario-a-mateo-2128-32-3/

martes, 22 de septiembre de 2026

“Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (III)

(Continuación de: “Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (II)).

Los papas y la cárcel.

La historia de los pontífices contemporáneos ha conservado esa intuición. San Juan XXIII entró en Regina Coeli en 1958 y dejó una imagen que atravesaría los siguientes pontificados. San Pablo VI volvería después para recordar a los internos que veía en ellos un corazón humano. San Juan Pablo II insistiría en que la pena no puede degenerar en venganza institucional y que debe conservar abierta una posibilidad de cambio. Benedicto XVI, en Rebibbia, habló de dignidad y renovación. Francisco convirtió la prisión en uno de los lugares donde su ministerio adquirió una expresividad más clara. No fueron gestos equivalentes ni respondieron a contextos idénticos, pero todos participaron de una misma certeza: la Iglesia no puede elaborar su antropología sólo desde lugares cómodos.

León XIV añade ahora una pregunta propia de nuestro tiempo. ‘Magnifica humanitas’ nos obliga a pensar qué ocurre cuando confiamos cada vez más en sistemas capaces de establecer perfiles y anticipar comportamientos. El ámbito penitenciario necesita evaluar riesgos y sería irresponsable negar esa necesidad. Pero evaluar no significa poseer el futuro. Un informe puede advertir, orientar, ayudar a decidir; no conoce todavía la conversación que hará cambiar una conciencia, el hijo que obligará a mirar la vida de otra manera, la responsabilidad que por fin será asumida, el vínculo que sostendrá un proceso o la gracia que alcanzará un lugar hasta entonces cerrado.

Por eso la afirmación de León XIV tiene tanta fuerza: el futuro de una persona no es calculable. No porque debamos abandonar la prudencia, sino porque la libertad humana conserva una capacidad real de novedad. Hay hombres y mujeres que sorprenden para bien, y quien entra con alguna frecuencia en una prisión termina aprendiendo que esa sorpresa no es un accidente marginal. Ocurre cuando alguien empieza a estudiar, cuando recupera una relación, cuando aprende a cuidar de otro, cuando logra reconocer un daño, cuando descubre una disciplina, una fe o una forma de servir que jamás había considerado propia.

La Merced de nuestro tiempo.

La Iglesia tendría que custodiar con especial cuidado ese espacio de posibilidad. No proclamando una ingenua confianza universal en cualquier proceso, sino negándose a confundir la prudencia con el fatalismo. Hay una diferencia enorme entre reconocer que no sabemos cómo terminará una historia y decidir anticipadamente que ya sabemos que terminará mal.

La Virgen de la Merced llega precisamente a ese punto. Su fiesta no debería ser un paréntesis devocional dentro de la rutina de los centros penitenciarios, sino una pregunta dirigida a toda la Iglesia. La tradición mercedaria nació frente a una realidad concreta de cautiverio. Nuestro mundo es otro y sería históricamente torpe establecer equivalencias fáciles, pero la intuición permanece: la caridad se hace especialmente verdadera cuando se acerca allí donde la libertad está herida.

La Merced de nuestro tiempo necesita entrar y necesita salir. Entrar en los centros, escuchar a los presos y presas, acompañar procesos, sostener la fe, reconocer el trabajo de quienes sirven profesionalmente allí. Y salir después hacia las comunidades, las parroquias, las empresas, las asociaciones, las familias, porque no existe reinserción verdadera si todo el esfuerzo queda encerrado dentro de la prisión.

El papa León XIV en la prisión de Brians 1.

Aquí vuelve la justicia restaurativa con toda su fuerza. Restaurar no significa regresar al instante anterior al delito, porque ese instante ha desaparecido. Significa trabajar con lo que quedó roto. En ocasiones habrá caminos directos de reparación; en otras, la responsabilidad tomará formas distintas. Puede ser sostener un tratamiento, cuidar mejor de los hijos, aprender un oficio, trabajar honradamente, abandonar una violencia, servir a otros o convertir la propia experiencia en advertencia para quien todavía puede evitar el mismo camino. Reparar significa negarse a que el daño pasado continúe produciendo indefinidamente daño futuro.

Esta puede ser una de las grandes aportaciones de la Merced de 2026: superar la pobreza de una alternativa entre castigo y olvido. Hay algo mucho más serio en juego: justicia, responsabilidad, reparación, reconciliación y reinserción. La sociedad no demuestra su calidad moral únicamente cuando responde con firmeza al delito. También la demuestra cuando sabe qué hacer con quien ha cumplido una pena y quiere comenzar de nuevo.

El Evangelio ofrece todavía una última escena para cerrar este recorrido. Pedro ha negado a Jesús y no una vez, sino tres. Después de la Resurrección, Cristo no actúa como si aquella noche no hubiera ocurrido, pero tampoco convierte la caída en la única identidad posible del discípulo. Junto al lago le pregunta por el amor y le entrega de nuevo una responsabilidad: “Apacienta mis ovejas” (Jn 21,17). El pasado permanece, pero deja de poseer la totalidad de la escena. Pedro no recibe una biografía limpia. Recibe misión después del fracaso.

(CONTINUARÁ).

Artículo original: https://www.vidanuevadigital.com/tribuna/dios-suena-mejor-merced-condena-reducido-pasado/ 

PARA AMPLIAR:

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  1. ¿Qué ideas destacarías de esta parte del artículo escrito por Don Fernando Redondo Benito?.
  2. ¿Qué significa "confiar en las posibilidades y potencialidades de la persona encarcelada"?, ¿en qué se traduce o se debe traducir esta confianza?.
  3. ¿Por qué el Evangelio nos insta a "no juzgar", a confiar aún cuando la realidad aparente rota, estéril?, ¿qué actitudes necesitamos mantener siempre?.
  4. ¿Cómo ayudar a la persona encarcelada a confiar en sí misma?, ¿cómo motivarles a poner en juego todas sus potencialidades y lanzarse a por las metas que se propongan?.

domingo, 20 de septiembre de 2026

“Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (II)

(Continuación de: “Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (I)).

La pastoral penitenciaria hoy.

Ahí se juega una parte esencial de la Pastoral Penitenciaria. Durante años hemos identificado su imagen con la Iglesia que entra en la prisión. Esa imagen es verdadera, pero resulta insuficiente. La pastoral también tiene que aprender a salir con la persona, porque quizá el momento más delicado no sea siempre aquel en que se cierra la puerta, sino aquel en que vuelve a abrirse.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Campaña a favor del TPAN

Queridas compañeras y compañeros.

El próximo martes 22 de septiembre, la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados debatirá y votará la Proposición no de Ley 161/001673 sobre la adhesión de España al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).

viernes, 18 de septiembre de 2026

“Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (I)

Fernando Redondo Benito

La puerta de una prisión modifica la mirada antes incluso de que uno haya tenido tiempo de ordenar lo que siente. Basta el ruido metálico de un cierre, la sucesión de controles, la espera, esa conciencia inmediata de que allí el tiempo pesa de otra manera. El 10 de junio de 2026 León XIV cruzó la puerta del Centro Penitenciario Brians 1, en Barcelona. Había transcurrido menos de un mes desde la publicación de ‘Magnifica humanitas’. Una encíclica escrita para interrogar el modo en que comprendemos al ser humano en una época seducida por la capacidad de medirlo, clasificarlo y predecirlo entraba así en uno de los lugares donde una persona corre mayor peligro de quedar explicada únicamente por aquello que hizo.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Confiar en la bondad de Dios

25 Tiempo ordinario – A
(Mateo 20,1-16)
Evangelio del 20 / Sept / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xxv-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-09-20/?occurrence=2026-09-20&nskip=61661 

Cada vez estoy mas convencido de que muchos de los que se dicen ateos son hombres y mujeres que, cuando rechazan a Dios, están rechazando en realidad un «ídolo mental» que se fabricaron cuando eran niños. La idea de Dios que llevan en su interior y con la que han vivido durante algunos años se les ha quedado pequeña. Llegado un momento, ese Dios les ha resultado un ser tan extraño, incómodo y molesto que han prescindido de él.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Avaaz nos cuenta en qué gasta los donativos para Gaza

“Cada olivo que plantamos dice que seguimos aquí. Que esta es nuestra tierra y aquí están nuestras raíces. Y eso es algo por lo que vale la pena luchar.” — Palabras de un campesino palestino para los miembros de Avaaz.

Cada vez que que el ejército de Israel bombardeaba el campo y los olivares de Gaza, destruía mucho más que unas tierras de cultivo.

sábado, 12 de septiembre de 2026

JEC 2026: Convivencia joven

 

Si miran el cartel, de cuatro apartados informativos, el segundo es la ubicación. Y pone: " Ubicación confirmada tras inscripción". Esto significa que al inscribirse la tendrán.

Y para ir...

  • -Se puede ir en guagua, preguntar en la Estación. 
  • -La finca está cerca del mar, y se puede bajar a ella caminando. 
  • -Como vamos más gente, sabiendo cuántos se han inscrito, quizá se  pueda ir en los coches que hay.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Apología del perdón

24 Tiempo ordinario – A (Mateo 18,21-35)
Evangelio del 13 / Sept / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-09-13/?occurrence=2026-09-13&nskip=61654

Casi siempre que he escrito sobre el perdón he recibido cartas, por lo general anónimas, en que se me acusaba de olvidar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo, de no entender la humillación de quien ha sido traicionado por su cónyuge, de no «tener los pies sobre el suelo» y cosas semejantes.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Nuestros hermanos migrantes...

En junio de 2026 el obispo de San Sebastián, D. Fernando Prado Ayuso hizo pública la carta pastoral «Nuestros hermanos migrantes», es una llamada a la comunidad de Gipuzkoa (aunque es válida para cualquier comunidad cristiana) que invita a afrontar la migración desde una perspectiva profundamente humana, justa y fraterna.

Se puede leer el documento completo en la web oficial de la Diócesis de San Sebastián.

lunes, 7 de septiembre de 2026