domingo, 9 de agosto de 2026

Criterios esenciales ante la realidad de la inmigración

La entrada de miles de personas a la ciudad autónoma de Ceuta los días finales del mes de julio de 2026 deja imágenes impactantes. Basta con mirar cualquier diario, encender la televisión o la radio o visitar las redes sociales para darse cuenta del efecto que las mismas pueden tener en una opinión pública enfrentada. La presente reflexión de la CGJP en colaboración con JP Madrid ni puede, ni pretende entrar en espacios de la geopolítica, ni en las causas estructurales de esta crisis de derechos humanos, pero quiere ayudar a reflexionar sobre una situación que exige posicionarse en clave de derechos humanos y a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

Conocer la veracidad de las informaciones.

Para formarse una opinión rigurosa hay que acudir a fuentes fiables, expertas y conocedoras del contexto. También es esencial separar los hechos de su manipulación, evitando asociaciones interesadas, falsas causas y descalificaciones contra quienes defienden derechos, diálogo y políticas humanas.

Afrontar el miedo y mirar con humanidad.

La migración es uno de los temas más utilizados para generar miedo entre la población. Ese temor puede afrontarse desde el conocimiento, la reflexión y la curiosidad. Cada persona migrante posee dignidad y derechos, y busca un futuro mejor. Elegir conscientemente entre el temor y la empatía evita reproducir racismo e insolidaridad.

Contraargumentar discursos xenófobos.

Los discursos xenófobos explotan el miedo mediante mensajes sobre inseguridad, empleo, ayudas o identidad. Frente a ellos, es necesario usar datos fiables, argumentar y no guardar silencio, aunque genere conflicto. Desenmascarar a quienes obtienen beneficio del temor es un deber ciudadano.

Lo que nos sugiere la Doctrina Social de la Iglesia.

La Doctrina Social de la Iglesia invita a todo lo anterior desde:

La comunidad es el mejor antídoto contra el racismo, porque favorece el encuentro, la convivencia y la acogida frente al aislamiento. 

La comunidad cristiana, inspirada en Jesús, debe ser un espacio libre de exclusión, donde todas las personas sean reconocidas y valoradas.


sábado, 8 de agosto de 2026

"De fuera vendrán..."

Dice el dicho: “De fuera vendrá quien de tu casa te echará”. Frase que pretende avisarnos de las posibles traiciones de personas en quienes confiamos pero luego… y que está siendo amplia y profusamente utilizada por cierta ideología que señala con el dedo a las personas inmigrantes y las demoniza considerándolas culpables de todos nuestros problemas:

-En la falta de empleo: “Por culpa de ellos el empleo es cada vez más precario y escaso porque lo ocupan ellos”. Pero... lo que sucede de verdad es que la presencia de personas extranjeras en España tiene un impacto mínimo y, además, tiende a ocupar los espacios laborales que la población española ya no busca.

-En la falta de vivienda: “Llegan tantos que han colapsado el parque inmobiliario y ante la escasez de vivienda disponible para el alquiler se han subido un montón los precios”. Pero… la realidad dice tozudamente que no es así, sino que son los intereses mercantilistas de entidades financieras (Blackrock, entre otros) que compran inmuebles enteros y suben exageradamente después los alquileres, así como la retención de numerosas viviendas que no salen al mercado para forzar el aumento de los precios, son éstas las causas principales de estas subidas totalmente injustificadas.

-En las listas de espera para problemas de salud: “Con la regularización masiva se han colapsado los centros de salud con una proporción enorme de inmigrantes y llegará un momento que colapsará pues no habrá para mantenerla”. Pero… justamente es al revés porque si hay más personas cotizando a la Seguridad Social también habrá más presupuesto para atender la Salud desde los organismos públicos. Otra cuestión es que quien administre la Salud Pública en cada comunidad autónoma decida no aportar a su Servicio de Salud Pública el presupuesto que en justicia le corresponda merced también al aumento de cotizaciones.

-En la calidad de enseñanza: “Como hay tanto niño/a inmigrante los centros escolares públicos han tenido que bajar enormemente los listones de exigencia en las distintas áreas”. Pero… no es cierto, no es el factor de la inmigración el que baja la calidad de la enseñanza ni los niveles de exigencia sino el status socioeconómico, el nivel educativo de los padres y la concienciación de estos padres y madres en la necesidad de reforzar las relaciones familia-escuela y llevar un mayor seguimiento del proceso formativo de sus hijos.

-En lo religioso y cultural: “Ya hay en España infinidad de confesiones religiosas y culturas muy distintas a la nuestra, vamos a desaparecer”. Pero… no tiene porqué mientras siga existiendo la máxima del respeto mutuo a la dignidad humana, la tolerancia a diversas formas culturales y religiosas sean mayoritarias o minoritarias. Basta con que cada cual viva de acuerdo a sus criterios éticos o morales, respete los del otro y todos acepten y respeten las leyes que ordenan la vida entera del país. Es más, esa diversidad puede ser fuente de mayor riqueza para todo el país.

“Divide y vencerás”.

Máxima romana que han aplicado otras potencias imperialistas a lo largo de la Historia y que hoy se siguen practicando muy hábilmente para tenernos entretenidos en mil disputas, enzarzados en cuestiones muchas veces banales que no llevan a nada salvo a generar desconfianza, agresividad constante y antagonismos entre iguales… mientras que quienes manejan los hilos de esta estrategia hacen sus negocios redondos a expensas de todos, los unos y los otros.

“Ponte en sus zapatos”.

Éste podría ser el refrán que mejor nos puede servir para al menos COMPRENDER al otro sea ese otro quien quiera que sea. La empatía brilla enormemente por su ausencia y no porque no exista en nuestro interior sino porque no la ponemos a trabajar.

El Maestro de Nazaret decía: Traten a los demás como quieran que ellos les traten a ustedes porque en eso consiste la Ley y los profetas, o bien, si lo planteamos en negativo: No le hagan a nadie lo que no quieran que les hagan a ustedes (Mt. 7,12).

¿Qué pasaría si diéramos ese paso adelante y en lugar de hacerles el juego a quienes tratan de dividirnos, enfrentarnos,… decidimos:

  1. -Reconocerse cada cual a sí mismo tal como es y desde esa realidad asumida trabajar para ser más auténtico.
  2. -Reconocer al otro como “otro yo”, por muy aparentemente distinto que sea.
  3. -Respetarnos mutuamente aceptando nuestras respectivas diferencias.
  4. -Colaborando en la construcción de objetivos comunes en lugar de excluirnos y competir entre nos para dejar nada al otro.
  5. -Valorar los resultados de esta manera de construir comunidad humana, pueblo, país,… y planteando estrategias, maneras de hacer, para que nadie quede excluído, nadie tenga que emigrar ni nadie se sienta fuera de su casa,… velando siempre para que la dignidad humana inalienable de todo ser humano, nacional o extranjero, quede siempre preservada, respetada en el más alto grado.
  6. -…?.

Políticos, líderes religiosos, educadores, padres y madres,…

Necesitamos todos pararnos a pensar en la realidad que observamos con todos sus pros y contras, reconocerla tal cual es; analizar sus causas y las consecuencias a las que han llevado o están llevando esas causas; echar mano de los criterios y principios éticos que nos orienten (nuestra propia Constitución Española, la Carta Universal de los Derechos Humanos); plantear propuestas para la acción desde lo más personal o individual y familiar hasta los ámbitos parlamentarios municipales, autonómicos y nacional,… pasando por las entidades asociativas (partidos políticos, sindicatos, AA.VV.,…), reivindicativas, culturales, instituciones educativo-docentes, distintas confesiones religiosas, ONGs,…

Porque esto es cosa de todos y no somos compartimentos estancos aunque “nos quieran hacer creer que lo somos y no tenemos nada que ver unos con otros”. Todo está interconectado, todos estamos entrelazados y nada sucede en lugar alguno que no repercuta en el resto.

Seamos juntos la imagen de lo que queremos ver en nuestro mundo.


Santi Catalán
santi257@gmail.com

viernes, 7 de agosto de 2026

Ceuta: Y la tragedia sigue...

La crisis derivada de la entrada masiva de marroquíes a Ceuta, España (hasta 72.000, según el gobierno español), deja muchas lagunas informativas e incógnitas sobre las responsabilidades. Pero sí hay algunas cosas claras.

No fue un movimiento espontáneo. Ya nadie duda de que el gobierno marroquí estuvo detrás. También estuvieron detrás Estados Unidos e Israel, que no están contentos por las decisiones españolas de no permitir el uso de las bases militares para la guerra contra Irán, de denunciar el genocidio en Gaza y reanudar relaciones con Argelia (enemiga de Marruecos).

Marruecos lanzó una ofensiva chantajista, jugando con la desesperanza, el hambre y el terror de mucha gente. No debe olvidarse que hay una reivindicación histórica de Marruecos sobre las ciudades españolas de Melilla y Ceuta, en el norte de África y fronterizas a su territorio.

Observamos el vergonzoso espectáculo de quienes enarbolan su “patriotismo” para ocultar la xenofobia, la falta de solidaridad y el inconfesable objetivo de obtener votos con discursos de odio y políticas excluyentes, una actitud más propia de carroñeros que de políticos.

Los hechos evidencian el fracaso estrepitoso de la política migratoria de “combatir” la llegada de migrantes externalizando las fronteras y pagando a gobiernos autoritarios y poco fiables para hacer el trabajo sucio, lo que deja a España y Europa expuestas a chantajes cuando les conviene a esos gobiernos.

Es más necesario que nunca apostar por las vías legales, el respeto a los derechos humanos, la garantía de derechos y obligaciones para las personas que vienen, la igualdad de trato en las relaciones laborales… Una política basada en la gestión de derechos y la inclusión laboral, no solo en la seguridad y la protección de fronteras

La crisis de Ceuta ha dejado 141 personas muertas (78 en territorio español y 63 en el marroquí), según la ONG Caminando Fronteras, que se basa en los datos de las morgues. Continúa la búsqueda de cadáveres.

Desde 2014, van 35.205 migrantes muertos o desaparecidos en el Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones. Y siguen llegando o muriendo mientras lo intentan. Porque también en esta guerra los muertos son los pobres.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR Y DIALOGAR:

ALGUNAS PREGUNTAS QUE NOS HACEMOS MUCHOS:

  1. ¿No será hora de llevar a cabo una exhaustiva investigación sobre lo que hace el gobierno marroquí con los dinerales que recibe de la Unión Europea para "supuestamente" controlar los flujos migratorios hacia Europa?. ¿Dónde va a parar realmente ese dinero y en qué lo están gastando, si es que acaso se gasta y no se lo queda en gran parte "alguien" para su particular beneficio?.
  2. ¿No ha quedado demostrado, una vez más, que Marruecos no es en absoluto un "país seguro": que no sólo no cumple con su cometido respetando los Derechos Humanos de las personas migrantes que llegan allí sino que además UTILIZA a éstas personas y también a sus propios ciudadanos como piedras arrojadizas contra España y la Unión Europea por extensión?.
  3. ¿Cuántas oleadas más, cuántas barbaridades inhumanas, se van a sufrir (con la complicidad absoluta del régimen marroquí) para forzar a soluciones que van en contra totalmente de la ciudadanía de Ceuta y Melilla (que fueron españolas muchísimo antes de que Marruecos se constituyera como país) y contra la dignidad humana de las personas migrantes?; ¿cuántas víctimas inocentes va a cobrarse la tiranía del régimen político marroquí?. ¿No es hora ya de parar esto?.
  4. ¿Qué decir del gobierno estadounidense que, por supuesto, está detrás de estos movimientos del gobierno marroquí?. ¿Debemos respetar su injerencia en asuntos que no son sus guerras en las que no cesa de tratar de involucrarnos a todos y además para su particular beneficio?.
  5. ... 

jueves, 6 de agosto de 2026

Aprender a creer desde la duda

19 Tiempo ordinario – A
(Mateo 14,22-33)
Evangelio del 9 / Ago / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xix-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-08-09/?occurrence=2026-08-09&nskip=61619

No es fácil responder con sinceridad a esa pregunta que Jesús hace a Pedro en el momento mismo en que lo salva de las aguas: «¿Por qué has dudado?».

A veces, las más hondas convicciones se nos desvanecen y los ojos del alma se nos turban sin saber exactamente por qué. Principios aceptados hasta entonces como inconmovibles comienzan a tambalearse. Y se despierta en nosotros la tentación de abandonarlo todo sin reconstruir nada nuevo.

Otras veces, el misterio de Dios se nos hace abrumador. La última palabra sobre mi vida se me escapa y es duro abandonarme al misterio: mi razón sigue buscando insatisfecha una luz clara y apodíctica que no encuentra ni podrá jamás encontrar.

No pocas veces la superficialidad y ligereza de nuestra vida cotidiana y el culto secreto a tantos ídolos nos sumergen en largas crisis de indiferencia y escepticismo interior, con la sensación de haber perdido realmente a Dios. 

Con frecuencia es nuestro propio pecado el que quebranta nuestra fe, pues esta decae y se debilita cuando nos alejamos de Dios. Si somos sinceros, hemos de confesar que hay una distancia enorme entre el creyente que profesamos ser y el creyente que somos en realidad. ¿Qué hacer al constatar en nosotros una fe a veces tan frágil y vacilante?. 

Lo primero, no desesperar ni asustarnos al descubrir en nosotros dudas y vacilaciones. La búsqueda de Dios se vive casi siempre en la inseguridad, la oscuridad y el riesgo. A Dios se le busca «a tientas». Y no hemos de olvidar que muchas veces «la fe genuina solo puede aparecer como duda superada» (Ladislao Boros).

Lo importante es aceptar el misterio de Dios con el corazón abierto. Nuestra fe depende de la verdad de nuestra relación con él. Y no hace falta esperar a que nuestros interrogantes y dudas se resuelvan para vivir en verdad ante ese Padre.

Por eso lo importante es saber gritar como Pedro: «Señor, sálvame». Saber levantar hacia Dios nuestras manos vacías, no solo como gesto de súplica, sino también de entrega confiada de alguien que se sabe pequeño, ignorante y necesitado de salvación. No olvidemos que la fe es «caminar sobre agua», pero con la posibilidad de encontrar siempre esa mano que nos salva cuando comenzamos a hundirnos.


José Antonio Pagola

https://www.gruposdejesus.com/19-tiempo-ordinario-a-mateo-1422-33-3/

miércoles, 5 de agosto de 2026

Ceuta vuelve a escribir su nombre con sal

Ceuta vuelve a escribir su nombre con sal. Con la sal del mar y con la sal de las lágrimas.

Sesenta vidas confirmadas apagadas en la frontera no son una cifra; son sesenta universos hundidos en un Mediterráneo y un Atlántico convertidos, desde hace demasiado tiempo, en la mayor fosa común de Europa. Cada cuerpo perdido es una pregunta que golpea la conciencia de un continente que proclama los derechos humanos mientras levanta muros, externaliza fronteras y convierte la dignidad en un expediente administrativo.

Me uno al comunicado del Servicio Jesuita a Migrantes (https://sjme.org/2026/07/31/ante-la-situacion-en-ceuta/) que acierta al recordar que esta no es únicamente una crisis migratoria. Es una crisis política, moral y profundamente humana. Porque acierta al recordar que esta no es únicamente una crisis migratoria. Es una crisis política, moral y profundamente humana. Porque antes que migrantes son personas. Personas con nombre, con miedo, con hijos, con sueños, con la desesperación suficiente para desafiar al mar, al hambre y a las alambradas. Nadie abandona su tierra por capricho; se huye cuando quedarse significa dejar de vivir.

El lenguaje también mata cuando convierte a seres humanos en amenazas y simples estadísticas. La deshumanización siempre precede a la indiferencia, y la indiferencia termina legitimando la tragedia.

Europa parece haber olvidado que la civilización no se mide por la altura de sus vallas, sino por la profundidad de su compasión.

Ceuta nos interpela como un espejo incómodo.


Recordemos: El principio de una migración segura, ordenada y regular, implica:
  • Segura: proteger la vida y la dignidad de las personas migrantes, evitando la trata, la explotación y las rutas peligrosas.
  • Ordenada: gestionar los flujos migratorios mediante políticas públicas, cooperación internacional y respeto al bien común.
  • Regular: favorecer vías legales de migración, respetando las leyes de los Estados y los derechos fundamentales de las personas.

Frente al odio, la dignidad. Frente al miedo, el derecho. Frente a la muerte, memoria y justicia. Porque cada persona ahogada nos recuerda el fracaso colectivo de unas políticas incapaces de poner la vida en el centro. Y porque ninguna razón de Estado, ningún cálculo diplomático y ninguna estrategia de control fronterizo pueden justificar que el mar siga siendo el cementerio de quienes solo buscaban un lugar donde vivir con dignidad. El verdadero naufragio no es el de sus pateras; es el de nuestra conciencia.

En la colonización africana vendimos a los naturales la superioridad y la vida mejor de Europa. En la descolonización los más de los países quedaron en manos de tiranos, algunos de ellos disfrazados de democracias formales.
Ahora, aparte de otras circunstancias, el tirano rabatí arroja a sus jóvenes al mar y contra las alambradas, no por el bien de los jóvenes sino por sus mezquinos intereses geoestratégicos, económicos... O crear cortinas de humo para que sus súbditos no se percaten de que los gobierna un criminal que, incluso, usa su lugar religioso para sus propios intereses.

Isabel Mayor Roda