Érase una vez que se era dos
vecinos entre los cuales no había muy buenas migas pues pensaban de maneras
casi contrapuestas; cada cual tenía su familia, sus amigos,… algunos amigos
eran comunes,…
Cada cual tenía su negocio y
también cada cual su mundo de relaciones. Ambos sin embargo eran muy
diferentes: “Don Poderoso” tenía grandes propiedades, manejaba mucho dinero y
gozaba de fuertes influencias en todas partes debido a su enorme poder
financiero; su casa era un auténtico palacio custodiado por un grupo de
vigilantes muy bien armados.
“Don Humilde” sin embargo
vivía en una casa sencilla, con su familia, pero muy bien arreglada, muy bien
situada en el pueblo; no tenía muchos amigos, francamente (tenía unas idas que chocaban mucho con mucha gente) y tampoco gozaba de
tener influencias pues no tenía con qué comprar favores ni privilegios.
Un día Don Poderoso, al que
le gustaba mucho la casa de Don Humilde, se acercó a éste no con la intención
de hacer amistad sino de proponerle un negocio:
- “Te compro tu casa, o bien
me la dejas, quiero hacer negocio con ella porque está muy bien situada, me
interesa; tú me la cedes y yo te paso un tanto por ciento de los beneficios que
yo obtenga con ella. O bien… me la vendes y ya está”.
Pero Don Humilde nunca estuvo
de acuerdo con la propuesta por más que Don Poderoso no cesaba de insistir de
mil maneras diferentes. Así que Don Poderoso, ante las constantes negativas,
ideó un maquiavélico plan: que ejecutó sistemática y minuciosamente:
- 1º)- Cortar toda comunicación
con el vecino y por lo tanto tampoco ayudarle en nada ni siquiera a cambio de
dinero.
-
2º)- Impedir que nadie de su
ámbito natural pudiera mantener una relación normal con Don Humilde.
-
3º)- Amenazar y agredir a
quien osara acercarse a Don Humilde.
-
4º)- Tratar por todos los
medios de que Don Humilde se viera aislado, solo, aparentemente rechazado por
todos,… obligarle a subsistir con muchas penurias.
-
5º)- Merced a ese aislamiento
y bloqueo generar pobreza, malestar interior, incluso la ruptura familiar en la
casa de Don Humilde.
-
6º)- Y de tanto y cuanto apretar
aún más las clavijas para que Don Humilde tuviera aún más difícil sostener su
casa que ya no podría ni reparar porque no tendría dinero (le echarían del
lugar de trabajo por presiones de Don Poderoso y se quedaría sin crédito
bancario pues ya no sería solvente).
-
7º)- Quienes se marcharan de
la casa del vecino inevitablemente se sentirían mejor fuera de la casa de Don
Humilde y se volverían amigos de Don Poderoso y, a la postre, se convertirían
en sus aliados contra Don Humilde.
-
8º)- Una vez convertida la casa
de Don Humilde en toda una ruina y con su familia rota, dividida e incluso
fuera de esa casa…Don Poderoso mostraría al pueblo el desastre de la casa del
vecino y le culparía de ese estado al que quedara como dueño de ella ya en
ruinas.
-
9º)- Y por último, justificaría su golpe final diciendo a la gente que: "Mejor es que vaya allí
con mis vigilantes, lo saco de la casa que se va a caer al suelo dentro de nada
y les digo a todos que no se preocupen que yo les liberaré a todos de todo
aquel desastre generado por Don Humilde, el único culpable de esa ruina, y soy tan generoso que me ocuparé de todo y quedaré como un
héroe” (lo que no saben es que lo de “me ocuparé de todo” quiere decir quedarme
con la casa, dejar vivir en ella a quienes yo quiera y bajo mis condiciones, es
decir, seguirán igual de pelaos que ahora pero a mis órdenes).

Don Poderoso ejecutó al pie
de la letra su plan y… tristemente funcionó. Todo se produjo tal cual había
planeado. A ese triste éxito contribuyó la torpe gestión de Don Humilde que, además de su carácter un tanto autoritario, no supo cuidar desde el primer momento a quienes tenía en su casa; ahora... ya nada podía hacer para detener la ecatombe.
Tuvo algunas dificultades
porque algunos vecinos desobedecieron sus consignas, desafiaron sus amenazas
acudiendo a la casa de Don Humilde cuando ya estaba en las últimas llevándole
comida, dinero para que no le cortaran la luz y el agua, algo para apuntalar al
menos los lados de la casa que ya se le agrietaban,... pero sacó a pasear sus
matones y solucionó pronto el problema contra los amigos fieles de Don Humilde con
el aplauso de sus exfamiliares que ya andaban deseosos de volver a casa pero
sin que en ella estuviera Don Humilde y sus incondicionales.
Finalmente Don Poderoso
cumplió sus avisos, entró con sus matones a la casa de Don Humilde, apalizó a
los pocos que aún quisieron defenderle y finalmente se llevó al dueño de la
casa lejos no sin antes asegurarse de que aquella casa de una u otra manera
sirviera únicamente a los intereses de Don Poderoso.
Y colorín colorado, este
cuento se está realizando.
(Cualquier parecido con la
realidad es pura coincidencia. Los nombres de los personajes son ficticios, por aquello del derecho a la privacidad y la protección de datos).
Santi Catalánsanti257@gmail.com