Es la pregunta que no pocas personas mayores que conocieron la Guerra Civil Española de 1936/39 y la postguerra, pero también muchas otras que arrancamos nuestras vidas a partir de los 60, cuando ven el ambiente político actual -tanto fuera como dentro del Parlamento Español- donde ya no se distingue lo que es “campaña electoral” de lo que no lo es o no debiera serlo:
- crispación, recíproca descalificación, degradación del otro, bulos,…
- corrupción, afán de poder por el poder e interés lucrativo,…
- búsqueda del bien individual o partidista por encima del Bien Común,…
- …
La susceptibilidad está en grados tan altos... hasta el punto de que en no pocos ambientes familiares y sociales se suele decir: “Aquí no se habla de política ni de fútbol”.
¿Por qué hemos llegado a este punto?.
Ya no vale decir que cierto
partido político inventó hace unos años el famoso “jarabe democrático” (que
cuando se lo aplicaron a ellos contestaron enseguida con que “aquello era acoso
violento”) y no vale porque “la decisión de seguir con esa nefasta dinámica la elegimos
nosotros libremente, nadie nos obliga a ejercerla”; por lo tanto nos
corresponde a nosotros romper el círculo vicioso del “Tú me acusas pero
tú más”.
Cuando el Papa León XIV nos
recuerda en el punto 48 de la Magnífica humanitas lo que decía ya la Gaudium et Spes en el nº 24: “el ser humano está llamado a
la comunión con Dios y «no puede encontrar su propia plenitud si no es
en la entrega sincera de sí mismo» nos da la primera
clave para romper ese círculo del egocentrismo –también en el ámbito político-: la vocación, hacer las cosas no por interés de lucro o de poder sino como respuesta a una llamada que lleva a la donación de uno mismo.
¿Qué sería de toda la clase política y de las relaciones entre los políticos y
sus respectivos partidos si hubiera una “entrega sincera de sí mismos“ (entendida como una voluntad honesta de mejorar todas las cosas) y no la de sus intereses particulares?.
Obviamente el Papa León XIV
nos habla desde la perspectiva de los discípulos del Maestro de Nazaret y por eso
afirma “Quien
cree en Él está involucrado en la gran obra de renovación inaugurada por el
misterio de su pasión, muerte y resurrección, y coopera en la edificación del
Reino de Dios, aprendiendo a acoger a toda mujer como hermana y a todo hombre
como hermano, hijos de un mismo Padre” (Magnífica Humanitas,49). ¿Cuáles
serían las actitudes y hechos de las personas que deciden dedicarse a la
política si acogieran a cada persona como hermana, hija de un mismo padre?.
Dice
también: “Cada
persona, hecha constitutivamente para la relación, es pensada y querida por
Dios para entrar en una historia de comunión con Él, con los demás y con la
creación. Su dignidad no depende de las capacidades que posee, de las riquezas
o del rol que desempeña, ni de las decisiones justas o equivocadas que toma,
sino que es un don que la precede y la excede, dado por Dios como expresión de
su amor que nunca falla”. (Magnífica Humanitas,50). Las personas estamos hechas para la relación y el respeto a
nuestra dignidad está por encima de nuestros aciertos y errores, de nuestras
capacidades, de lo que tenemos o dejamos de tener, de las decisiones justas o
injustas que tomamos, ¿y si en vez de descalificarnos unos a otros por las
cosas que hacemos logramos aprender a "censurar las cosas negativas" y "separarlas
del valor que toda persona merece"?, ¿no sería otro el ambiente?.
Es obvio que las razones de nuestros desvaríos están en olvidarnos del valor ontológico de cada persona por muy antagónica que nos parezca, nos olvidamos o no queremos valorarle por quien es y preferimos catalogarle, encasillarle, degradarle como persona en lugar de ceñirnos a ser críticos con aquello en lo que vemos que perjudica o daña al Bien Común.
La D.S.I. nos aporta sobrados argumentos para tomarnos en serio lo que “respetar la dignidad humana” significa y es ese respeto el punto de partida desde el que todas las personas y todas nuestras estructuras, organizaciones o entidades debiéramos partir y no vulnerar jamás en cualesquiera de las acciones que llevemos a cabo.
Ante las Elecciones Generales del 29-N.
Tomando
pues los criterios que la D.S.I., especialmente todo lo relacionado con el Bien Común, nos propone para enfocar nuestro compromiso e incidencia en el mundo
sociopolítico se nos hace necesario adoptar algunas actitudes básicas:
- -Entender que, partiendo del respeto absoluto a la dignidad humana de toda persona, estamos para buscar el Bien Común (M.H.59).
- -Entender que todos estamos interconectados, nadie sobra, nadie debe quedar excluído, todos podemos aportar al Bien de todos (M.H.62) y para ello necesitamos facilitar el encuentro y en el encuentro escucharnos.
- -Tener claro que la tarea es construirnos, construir el Bien Común de todo el país –no destruir al otro- buscando el equilibrio entre los intereses particulares y los bienes de conjunto sin dejar atrás a los más desfavorecidos (M.H.63), de ahí el valor de contemplar los principios de la Solidaridad (M.H.73-76) y la Justicia Social (M.H.77-81) para poder llegar al desarrollo humano integral (M.H.82-85).
Desde
esta base, estos criterios, no temamos participar en cualquier foro y aportar
nuestros puntos de vista impulsando, como ya queda dicho, el ENCUENTRO y en él
la ESCUCHA, el DIÁLOGO PROPOSITIVO –no impositivo-, el RESPETO absoluto a la
persona y la búsqueda sincera del Bien Común.
santi257@gmail.com


















