viernes, 7 de agosto de 2026

Ceuta: Y la tragedia sigue...

La crisis derivada de la entrada masiva de marroquíes a Ceuta, España (hasta 72.000, según el gobierno español), deja muchas lagunas informativas e incógnitas sobre las responsabilidades. Pero sí hay algunas cosas claras.

No fue un movimiento espontáneo. Ya nadie duda de que el gobierno marroquí estuvo detrás. También estuvieron detrás Estados Unidos e Israel, que no están contentos por las decisiones españolas de no permitir el uso de las bases militares para la guerra contra Irán, de denunciar el genocidio en Gaza y reanudar relaciones con Argelia (enemiga de Marruecos).

Marruecos lanzó una ofensiva chantajista, jugando con la desesperanza, el hambre y el terror de mucha gente. No debe olvidarse que hay una reivindicación histórica de Marruecos sobre las ciudades españolas de Melilla y Ceuta, en el norte de África y fronterizas a su territorio.

Observamos el vergonzoso espectáculo de quienes enarbolan su “patriotismo” para ocultar la xenofobia, la falta de solidaridad y el inconfesable objetivo de obtener votos con discursos de odio y políticas excluyentes, una actitud más propia de carroñeros que de políticos.

Los hechos evidencian el fracaso estrepitoso de la política migratoria de “combatir” la llegada de migrantes externalizando las fronteras y pagando a gobiernos autoritarios y poco fiables para hacer el trabajo sucio, lo que deja a España y Europa expuestas a chantajes cuando les conviene a esos gobiernos.

Es más necesario que nunca apostar por las vías legales, el respeto a los derechos humanos, la garantía de derechos y obligaciones para las personas que vienen, la igualdad de trato en las relaciones laborales… Una política basada en la gestión de derechos y la inclusión laboral, no solo en la seguridad y la protección de fronteras

La crisis de Ceuta ha dejado 141 personas muertas (78 en territorio español y 63 en el marroquí), según la ONG Caminando Fronteras, que se basa en los datos de las morgues. Continúa la búsqueda de cadáveres.

Desde 2014, van 35.205 migrantes muertos o desaparecidos en el Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones. Y siguen llegando o muriendo mientras lo intentan. Porque también en esta guerra los muertos son los pobres.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR Y DIALOGAR:

ALGUNAS PREGUNTAS QUE NOS HACEMOS MUCHOS:

  1. ¿No será hora de llevar a cabo una exhaustiva investigación sobre lo que hace el gobierno marroquí con los dinerales que recibe de la Unión Europea para "supuestamente" controlar los flujos migratorios hacia Europa?. ¿Dónde va a parar realmente ese dinero y en qué lo están gastando, si es que acaso se gasta y no se lo queda en gran parte "alguien" para su particular beneficio?.
  2. ¿No ha quedado demostrado, una vez más, que Marruecos no es en absoluto un "país seguro": que no sólo no cumple con su cometido respetando los Derechos Humanos de las personas migrantes que llegan allí sino que además UTILIZA a éstas personas y también a sus propios ciudadanos como piedras arrojadizas contra España y la Unión Europea por extensión?.
  3. ¿Cuántas oleadas más, cuántas barbaridades inhumanas, se van a sufrir (con la complicidad absoluta del régimen marroquí) para forzar a soluciones que van en contra totalmente de la ciudadanía de Ceuta y Melilla (que fueron españolas muchísimo antes de que Marruecos se constituyera como país) y contra la dignidad humana de las personas migrantes?; ¿cuántas víctimas inocentes va a cobrarse la tiranía del régimen político marroquí?. ¿No es hora ya de parar esto?.
  4. ¿Qué decir del gobierno estadounidense que, por supuesto, está detrás de estos movimientos del gobierno marroquí?. ¿Debemos respetar su injerencia en asuntos que no son sus guerras en las que no cesa de tratar de involucrarnos a todos y además para su particular beneficio?.
  5. ... 

jueves, 6 de agosto de 2026

Aprender a creer desde la duda

19 Tiempo ordinario – A
(Mateo 14,22-33)
Evangelio del 9 / Ago / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xix-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-08-09/?occurrence=2026-08-09&nskip=61619

No es fácil responder con sinceridad a esa pregunta que Jesús hace a Pedro en el momento mismo en que lo salva de las aguas: «¿Por qué has dudado?».

A veces, las más hondas convicciones se nos desvanecen y los ojos del alma se nos turban sin saber exactamente por qué. Principios aceptados hasta entonces como inconmovibles comienzan a tambalearse. Y se despierta en nosotros la tentación de abandonarlo todo sin reconstruir nada nuevo.

Otras veces, el misterio de Dios se nos hace abrumador. La última palabra sobre mi vida se me escapa y es duro abandonarme al misterio: mi razón sigue buscando insatisfecha una luz clara y apodíctica que no encuentra ni podrá jamás encontrar.

No pocas veces la superficialidad y ligereza de nuestra vida cotidiana y el culto secreto a tantos ídolos nos sumergen en largas crisis de indiferencia y escepticismo interior, con la sensación de haber perdido realmente a Dios. 

Con frecuencia es nuestro propio pecado el que quebranta nuestra fe, pues esta decae y se debilita cuando nos alejamos de Dios. Si somos sinceros, hemos de confesar que hay una distancia enorme entre el creyente que profesamos ser y el creyente que somos en realidad. ¿Qué hacer al constatar en nosotros una fe a veces tan frágil y vacilante?. 

Lo primero, no desesperar ni asustarnos al descubrir en nosotros dudas y vacilaciones. La búsqueda de Dios se vive casi siempre en la inseguridad, la oscuridad y el riesgo. A Dios se le busca «a tientas». Y no hemos de olvidar que muchas veces «la fe genuina solo puede aparecer como duda superada» (Ladislao Boros).

Lo importante es aceptar el misterio de Dios con el corazón abierto. Nuestra fe depende de la verdad de nuestra relación con él. Y no hace falta esperar a que nuestros interrogantes y dudas se resuelvan para vivir en verdad ante ese Padre.

Por eso lo importante es saber gritar como Pedro: «Señor, sálvame». Saber levantar hacia Dios nuestras manos vacías, no solo como gesto de súplica, sino también de entrega confiada de alguien que se sabe pequeño, ignorante y necesitado de salvación. No olvidemos que la fe es «caminar sobre agua», pero con la posibilidad de encontrar siempre esa mano que nos salva cuando comenzamos a hundirnos.


José Antonio Pagola

https://www.gruposdejesus.com/19-tiempo-ordinario-a-mateo-1422-33-3/

miércoles, 5 de agosto de 2026

Ceuta vuelve a escribir su nombre con sal

Ceuta vuelve a escribir su nombre con sal. Con la sal del mar y con la sal de las lágrimas.

Sesenta vidas confirmadas apagadas en la frontera no son una cifra; son sesenta universos hundidos en un Mediterráneo y un Atlántico convertidos, desde hace demasiado tiempo, en la mayor fosa común de Europa. Cada cuerpo perdido es una pregunta que golpea la conciencia de un continente que proclama los derechos humanos mientras levanta muros, externaliza fronteras y convierte la dignidad en un expediente administrativo.

Me uno al comunicado del Servicio Jesuita a Migrantes (https://sjme.org/2026/07/31/ante-la-situacion-en-ceuta/) que acierta al recordar que esta no es únicamente una crisis migratoria. Es una crisis política, moral y profundamente humana. Porque acierta al recordar que esta no es únicamente una crisis migratoria. Es una crisis política, moral y profundamente humana. Porque antes que migrantes son personas. Personas con nombre, con miedo, con hijos, con sueños, con la desesperación suficiente para desafiar al mar, al hambre y a las alambradas. Nadie abandona su tierra por capricho; se huye cuando quedarse significa dejar de vivir.

El lenguaje también mata cuando convierte a seres humanos en amenazas y simples estadísticas. La deshumanización siempre precede a la indiferencia, y la indiferencia termina legitimando la tragedia.

Europa parece haber olvidado que la civilización no se mide por la altura de sus vallas, sino por la profundidad de su compasión.

Ceuta nos interpela como un espejo incómodo.


Recordemos: El principio de una migración segura, ordenada y regular, implica:
  • Segura: proteger la vida y la dignidad de las personas migrantes, evitando la trata, la explotación y las rutas peligrosas.
  • Ordenada: gestionar los flujos migratorios mediante políticas públicas, cooperación internacional y respeto al bien común.
  • Regular: favorecer vías legales de migración, respetando las leyes de los Estados y los derechos fundamentales de las personas.

Frente al odio, la dignidad. Frente al miedo, el derecho. Frente a la muerte, memoria y justicia. Porque cada persona ahogada nos recuerda el fracaso colectivo de unas políticas incapaces de poner la vida en el centro. Y porque ninguna razón de Estado, ningún cálculo diplomático y ninguna estrategia de control fronterizo pueden justificar que el mar siga siendo el cementerio de quienes solo buscaban un lugar donde vivir con dignidad. El verdadero naufragio no es el de sus pateras; es el de nuestra conciencia.

En la colonización africana vendimos a los naturales la superioridad y la vida mejor de Europa. En la descolonización los más de los países quedaron en manos de tiranos, algunos de ellos disfrazados de democracias formales.
Ahora, aparte de otras circunstancias, el tirano rabatí arroja a sus jóvenes al mar y contra las alambradas, no por el bien de los jóvenes sino por sus mezquinos intereses geoestratégicos, económicos... O crear cortinas de humo para que sus súbditos no se percaten de que los gobierna un criminal que, incluso, usa su lugar religioso para sus propios intereses.

Isabel Mayor Roda

martes, 4 de agosto de 2026

Ante la situación en Ceuta

 
Posted on 31/07/2026Author sjmeadminCategories

Desde el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y las entidades del Sector Social de la Compañía de Jesús en España seguimos de cerca la situación en Ceuta. Nuestro primer pensamiento está con las víctimas mortales (34 muertes confirmadas hasta el momento). Y nos hacemos cargo del desafío que la crisis plantea a la sociedad y a todas las Administraciones Públicas. En cualquier caso, defendemos el más escrupuloso respeto a las personas y a los derechos humanos y a los principios humanitarios en la respuesta a esta situación extraordinaria, que provoca una emergencia humanitaria. Se trata de una crisis política y social que va mucho más allá de los movimientos migratorios. 

En este contexto, es imprescindible frenar los discursos de odio y cualquier narrativa que deshumanice a las personas migrantes.

Aunque lo que sucede estos días va más allá del fenómeno migratorio, y que sea preciso investigar las causas de lo ocurrido, defendemos que la respuesta a esta crisis garantice el tratamiento individual de las situaciones de quienes han entrado, de quienes necesiten solicitar protección internacional o algún otro tipo de protección incluidas las garantías reforzadas para los menores. La respuesta política nacional e internacional ha de poner a las personas en el centro y garantizar el respeto de los derechos humanos.

Apenas a unos días de la entrada en vigor del Pacto Europeo y su Reglamento de gestión de crisis, se pone en evidencia que el tipo de políticas restrictivas y regresivas de garantías y derechos no son las adecuadas para enfrentar los desafíos de la migración. Este momento pone de manifiesto la necesidad de políticas sustentadas en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas y contar con vías legales y seguras, eficaces y accesibles para migrar.

Texto original:  https://sjme.org/2026/07/31/ante-la-situacion-en-ceuta/

domingo, 2 de agosto de 2026

La Iglesia en España reclama una respuesta humanitaria a la situación migratoria en Ceuta

El director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, el sacerdote Fernando Redondo Pavón, advierte que la llegada masiva de personas constituye también una crisis humanitaria. La diócesis de Cádiz-Ceuta ha puesto sus recursos de acogida al servicio de las personas más vulnerables.

La llegada masiva de personas migrantes a Ceuta ha generado una situación "terrible" que va más allá de una crisis migratoria y constituye también una "crisis humanitaria". Así lo afirma el director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, el sacerdote Fernando Redondo Pavón, quien, en declaraciones a Vatican News, hace un llamamiento a que la respuesta se desarrolle con pleno respeto a la dignidad de las personas y a la legislación vigente.

Redondo mantiene un contacto permanente con la Delegación Diocesana de Migraciones de Cádiz-Ceuta, desde donde le transmiten que la ciudad vive una situación inédita tras una entrada masiva de personas "de forma totalmente incontrolada". El sacerdote recuerda además que el intento de alcanzar territorio español ha tenido un elevado coste humano, con personas desaparecidas y otras que han perdido la vida.

Escucha las declaraciones del padre Fernando Redondo Pavón, AQUÍ.

Según señala, la población ceutí vive estos acontecimientos con preocupación y con la sensación de verse sobrepasada por las circunstancias.

Ante esta emergencia, la diócesis de Cádiz-Ceuta ha puesto a disposición de las autoridades y de las personas migrantes los recursos de acogida con los que cuenta habitualmente. En particular, algunos de sus centros están atendiendo a personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas migrantes enfermos o heridos.

Asimismo, las parroquias de la ciudad de Ceuta destinarán las colectas de las celebraciones eucarísticas de este fin de semana a apoyar la atención y el acompañamiento de quienes han llegado a Ceuta en estos últimos días.

Desde el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española también se ha difundido un comunicado en el que se insiste en que cualquier medida para afrontar esta crisis debe respetar la legalidad y garantizar en todo momento un trato plenamente humanitario hacia las personas migrantes.

Redondo reclama igualmente que esta situación no sea utilizada con fines partidistas ni como instrumento de confrontación política. En este sentido, rechaza las afirmaciones que vinculan la llegada de migrantes a la regularización extraordinaria aprobada meses atrás, asegurando que esa relación "no corresponde a la verdad".

El director del Departamento de Migraciones recuerda que una situación similar ya se produjo en Ceuta en 2021, cuando no existía ese proceso de regularización. Además, subraya que dicha medida ha permitido a miles de personas que ya residían en España abandonar la irregularidad, acceder a un empleo digno y avanzar en su integración social.

"Lo demás es manipular a la población", concluye Redondo, quien insiste en que el centro de cualquier respuesta debe ser siempre la protección de la dignidad y de los derechos de las personas.

Fuente original: https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2026-07/migraciones-conf-episcopal-espana-situacion-ceuta.html

sábado, 1 de agosto de 2026

Memoria del Campamento urbano de JyP Julio-2026

La Comisión Diocesana de Justicia y Paz Tenerife lleva a cabo esta actividad para ayudar a las familias a mantener sus trabajos remunerados y por lo tanto necesitan sí o sí este recurso porque “hallándose con muy escasos recursos económicos” y sin “red familiar detrás” (abuelos, otros familiares adultos) que puedan cuidar de sus hijos en el horario en que antes estaban en sus respectivos colegios, trata de evitar así el fuerte dilema al que se enfrentan estas familias:

  1. O dejar de trabajar para poder cuidar adecuadamente de sus hijos.
  2. O dejar a los niños solos en casa durante su horario laboral.

Plan realizado en la edición de julio-2026.

Este mes no ha sido una excepción y hemos respondido nuevamente a la llamada de unas 40 familias que han solicitado esta ayuda:

FASE PREVIA:

  1. Abriendo matrícula desde el 11 de mayo al 19 de junio para niños/as de entre 3 y 14 años.
  2. Llevando a cabo una serie de reuniones formativas para los monitores/as, (todos/as voluntarios/as ya que no contamos con ayudas de ninguna entidad ni subvención alguna), de este campamento a una sesión por semana durante el mes de mayo y junio.
  3. Planificando todo el mes de julio día por día, semana por semana tratando de armonizar las actividades de manera que fuera lo más activo posible, diverso, divertido y formativo, incluyendo actividades culturales, académicas, deportivas, lúdicas, de playa,…
  4. Realizando las gestiones pertinentes para las visitas a los distintos lugares a los que queríamos llevar a los niños/as.
  5. Haciendo inventario de todos los medios para poder llevar a cabo todas las actividades y buscando los que nos hicieran falta.

FASE DE DESARROLLO:

  1. Ejecutando los planes diarios y semanales tal como preveíamos, introduciendo a veces algunos cambios cuando las circunstancias lo requerían.
  2. Haciendo redacción de los elementos más importantes de la valoración diaria (elementos positivos, negativos y propuestas de mejora) y previsión detallada del plan para la jornada siguiente enviado a las familias y monitores.
  3. Llevando seguimiento diario en el equipo de monitores/as tanto de lo realizado como de lo venidero, así como el reparto de tareas y responsabilidades de cada uno (el grupo de monitores/as no ha sido siempre el mismo y se ha hecho necesario ir variando constantemente).
  4. Educando en valores, siempre. Todas las actividades realizadas han tenido ese tinte pero además de ello cada semana hemos profundizado en uno de ellos empezando por la responsabilidad, le ha seguido la amistad, después las palabras amables: la cortesía y amabilidad, la buena comunicación para poder relacionarnos de manera armoniosa y resolviendo conflictos de manera constructiva para todas las partes y, finalmente, el compromiso.

Nuestra valoración de la experiencia.

Más allá de las limitaciones de una actividad que se ha llevado a cabo contando sólo con voluntariado y con aportaciones voluntarias de las familias (existía la propuesta de aportar 20 € por niño/a pero quien no los ha aportado por las razones que fuere no por ello ha quedado excluído/a), en espacios reducidos que no permiten más de 40 niños/as,… destacamos la generosidad, la entrega y entusiasmo de un grupo de jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y 25 años y algún voluntario mayor que siempre que han podido han dedicado todos sus esfuerzos en cumplir con sus tareas que, por una parte, aseguraran la integridad física de cada niño/a, y por otra encaminar toda la acción a la consecución de los objetivos del campamento urbano.

Consideramos también necesario agradecer:

  1. la colaboración del Cabildo Insular de Tenerife al ofrecernos la guagua gratis para poder llevar a los niños/as al Centro de Visitantes de la Cruz del Carmen y así tener más tiempo para el senderismo y juegos en el Llano de los Viejos;
  2. al personal del Castillo de San Cristóbal por su dedicación a los niños/as del campamento explicando los detalles de este emplazamiento;
  3. a los centros de mayores de Isidro Rodríguez Campos y LAELIA por la acogida que nos brindaron haciendo posible un encuentro intergeneracional muy positivo para mayores y pequeños;
  4. al Museo de la Ciencia y El Cosmos y nuevamente al Cabildo Insular por facilitarnos la entrada a estas maravillosas instalaciones;
  5. a los gestores del campo de fútbol LA SALUD por permitirnos disfrutar durante un buen rato sus instalaciones y aquella “macro ducha” a la que con gozo se entregaron todos los niños/as;
  6. a los bomberos de Tenerife quienes nos hablaron de la gran labor que realizan y también de las medidas que debemos adoptar en caso de incendio en nuestros hogares;
  7. a las personas que gestionan la “finca agrícola” en La Esperanza permitiéndonos conocer el mundo rural y las formas de trabajar en él de manera respetuosa con la misma tierra y los animales domésticos;
  8. y especialmente GRACIAS a la Comunidad Parroquial de la Cruz del Señor que nos ha prestado sus locales cada día para las actividades de Refuerzo Escolar, talleres como el de “flores de papel, jardinería doméstica, papiroflexia, juegos de mesa,…” formativos,…

Propuestas para los ayuntamientos y Gobierno de Canarias.

Este campamento de Justicia y Paz hubiera sido imposible sin la implicación de las 15 personas voluntarias que, de manera repartida, han entregado su tiempo, sus ganas, esfuerzo e incluso medios materiales para poder responder a las necesidades de dicho campamento. Lo han hecho gratis para poder atender a sus 42 niños/as poniendo en juego experiencia, conocimientos, creatividad, iniciativa,… y trabajando muy en equipo entre ellos.

No ha habido más niños/as en este campamento porque físicamente era imposible admitir a más ya que los locales de la Parroquia Cruz del Señor son los que son y caben los que caben.

Proponemos:

No pedimos dinero, no pedimos subvenciones ni ayudas monetarias para nosotros sino llana y sencillamente que "haya un compromiso serio de las instituciones por atender esta NECESIDAD social" tan importante: los niños/as tienen vacaciones pero los padres/madres necesitan trabajar todos los días para poder pagar los alquileres (abusivos alquileres), poder comer, cuidar su salud,... y los sueldos de las familias que acuden a JyP pidiendo ayuda apenas alcanzan para poder sobrevivir en no pocos casos.

Es por ello que nos parece de justicia pedir esto: 

  1. -Que los ayuntamientos contemplen una partida presupuestaria para poder llevar a cabo en los colegios públicos “campamentos urbanos” para las familias con bajos recursos económicos y no tengan red familiar detrás que puedan hacerse cargo de los niños/as en períodos vacacionales de los niños/as.
  2. -Organizar dicha actividad en coordinación con la “Escuela de Animación Sociocultural” o con entidades privadas, las que cada ayuntamiento considere idóneas, para que ninguna familia quede fuera de esta atención al mismo tiempo que esta actividad sirve de “campo de PRÁCTICAS” para el alumnado de animación sociocultural.
  3. -Organizar cursos de formación gratuitos, específicos para monitores de campamentos urbanos, que capacite y certifique la idoneidad al voluntariado que quiere colaborar en la realización de esta actividad y pueda ser también para ellos una puerta abierta al mundo laboral.
C.D. de Justicia y Paz Tenerife
justiciaypaz.tenerife@gmail.com

jueves, 30 de julio de 2026

¿Cómo bendecir la mesa?

18 Tiempo ordinario – A
(Mateo 14,13-21)
Evangelio del 2 / Ago / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lectura-del-xviii-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-08-02/?occurrence=2026-08-02&nskip=61612 

Casi sin darnos cuenta y empujados por diversos factores, hemos ido deshumanizando poco a poco ese gesto tan entrañable y humano que es sentarse a la mesa a comer juntos.

La comida se ha convertido para muchos en algo puramente funcional que es necesario organizar de manera rápida y precisa dentro de la jornada laboral. Cada vez es más raro ese momento privilegiado de encuentro familiar en torno a la mesa. En muchos hogares, esa mesa hecha para ser rodeada ya no sirve para que padres e hijos se encuentren, compartan sus vidas, conversen y descansen juntos.

Otros se van habituando a «alimentar su organismo» en esas comidas impersonales de los restaurantes o en el rincón del self-service de turno. No pocos se ven obligados a participar en comidas protocolarias o de trabajo, donde el gesto amistoso del comer juntos es sustituido por el interés, el pragmatismo o la ostentación.

El gesto de Jesús invitando a las gentes a recostarse para compartir juntos una comida sencilla, bendiciendo a Dios por el pan que recibimos, puede ser una llamada para nosotros. Como expone jugosamente Xabier Basurko en su estudio Compartir el pan, comer es mucho más que «introducir una determinada ración de calorías en el organismo».

La necesidad de alimentarnos es, antes que nada, signo de nuestra indigencia radical. Oscuramente, los seres humanos percibimos que no nos fundamentamos a nosotros mismos. En realidad, vivimos recibiendo, nutriéndonos de una vida que, a través de la tierra, se nos regala día a día a cada uno. Por eso es un gesto profundamente humano recogerse antes de comer para agradecer a Dios esos alimentos, fruto del esfuerzo y trabajo del hombre, pero, al mismo tiempo, regalo originario del Dios creador que sustenta la vida.

Pero, además, comer no es solo un acto individualista de carácter biológico. El ser humano está hecho para comer con otros, compartiendo su mesa con familiares y amigos. Comer juntos es confraternizar, dialogar, crecer en amistad, compartir el regalo de la vida.

Por eso es tan difícil dar gracias a Dios cuando uno tiene más comida que la que necesita mientras otros sufren miseria y hambre. Nos sentimos acusados por aquellas palabras de Gandhi: «Todo lo que comes sin necesidad lo estás robando al estómago de los pobres». Tal vez en los países del bienestar hemos de aprender a bendecir la mesa de otra manera: dando gracias a Dios, pero, al mismo tiempo, pidiendo perdón por nuestra insolidaridad y tomando conciencia de nuestra responsabilidad ante los hambrientos de la Tierra.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/18-tiempo-ordinario-a-mateo-1413-21-3/