(Continuación de: “Dios te sueña mejor”: la Merced ante la condena de quedar reducido al pasado (III)).
Preparar para la vuelta a la sociedad.
Quizá sea ésta una de las afirmaciones más radicales del cristianismo sobre el ser humano. Una persona puede tener futuro sin necesitar un pasado falso. Puede recordar lo que hizo, asumirlo, reparar cuanto sea posible y, aun así, recibir de nuevo una tarea. La gracia no elimina la memoria; evita que la memoria se convierta en prisión.
Por eso la gramática con la que comenzábamos vuelve al final con mayor fuerza. Una condena puede ser un punto y aparte, porque obliga a detener una vida y replantearla. La responsabilidad necesita comas largas en las que no se pueda correr para escapar de la verdad. La justicia restaurativa abre dos puntos hacia aquello que debe hacerse después del daño. La reinserción necesita puntos y seguido, porque ningún regreso serio empieza desde cero. Lo anterior continúa escrito, pero ya no dicta por sí solo lo siguiente.
Eso es lo que debería decir la Merced este año y, sobre todo, lo que la Iglesia debería ser capaz de demostrar después. Que creemos en una justicia que protege y repara; en unas Instituciones Penitenciarias capaces de preparar responsablemente la vuelta a la sociedad; en una Pastoral Penitenciaria que no termina ante el muro; en voluntarios y voluntarias que hacen de la fidelidad una forma concreta de la caridad; en comunidades que entienden que la reinserción no es una palabra ajena, porque quien vuelve necesitará vivir entre nosotros.
“Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”.
Y creemos también que una persona puede sorprender para bien. Que puede dejar de utilizar su historia como excusa y convertirla en responsabilidad. Que puede descubrir dentro de una prisión una vocación, una disciplina, una fe, una forma nueva de cuidar o simplemente una verdad sobre sí misma que nunca había querido escuchar. Que puede salir sin ser la misma que entró.
Cuando León XIV dijo en Brians 1 “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”, estaba diciendo todo eso sin necesidad de explicarlo. No estaba rebajando la culpa ni prometiendo un desenlace fácil. Estaba proclamando que ninguna vida humana se agota en el lugar más oscuro de su historia.
La Merced debería ayudarnos a creerlo con hechos. A quitar vendas cuando alguien sale, como en Betania. A acompañar el regreso a casa, como en Gerasa. A comprender que la conversión toca también aquello que debe repararse, como en la casa de Zaqueo. Y a saber que incluso después de una caída puede existir una nueva responsabilidad, como junto al lago de Tiberíades.
La esperanza penitenciaria.
No son escenas distintas pegadas sobre la realidad penitenciaria. Son variaciones de una misma afirmación evangélica: Dios nunca mira a una persona únicamente desde lo que fue.
Ese es el corazón de la esperanza penitenciaria. No negar el daño, sino impedir que el daño escriba solo el resto de la historia. No borrar la culpa, sino abrirla a la responsabilidad. No convertir la prisión en paréntesis, sino hacer de ella, cuando sea posible, un tiempo desde el que preparar otro modo de vivir. No abandonar a quien sale justo cuando comienza el tramo más difícil.
Si la Merced consigue que la Iglesia entienda esto, habrá dejado de ser solamente una celebración para convertirse en una manera de mirar y de servir. Habremos comprendido que algunas puertas se abren desde dentro y desde fuera, que algunas vendas necesitan manos ajenas y que hay historias cuyo capítulo más luminoso todavía no ha sido escrito.
Porque para Dios nunca es demasiado tarde para volver a empezar.Artículo original: https://www.vidanuevadigital.com/tribuna/dios-suena-mejor-merced-condena-reducido-pasado/
PARA AMPLIAR O CONTRASTAR:
- Humanizar las prisiones: ¿qué es y por qué humanizar?.
- Humanizar las prisiones desde dentro.
- Humanizar las prisiones desde fuera.
- Humanizar las prisiones por dentro y por fuera.
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
- ¿Qué ideas destacarías de esta parte del artículo escrito por Don Fernando Redondo Benito?.
- ¿Qué pensamos de esas expresiones que dicen. "Es que tú siempre has sido así", "Nunca vas a cambiar", "Contigo siempre es lo mismo", "No es posible entenderse contigo",...?. ¿Qué significan, a qué conducen?.
- ¿Cómo preparar el regreso de la persona encarcelada a sus ámbitos de origen, antes de que ésta salga de prisión?.
- ¿Cómo romper pre-juicios, desterrar nuestras cárceles mentales en las que encasillamos a las personas,... animar a creer y trabajar en inéditos viables?.

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