(Continuación de Trata de personas. JyP Alicante (X). "ACTUAR: En nuestro compromiso político y social")
En nuestro compromiso cristiano.
El Papa Francisco denunció que la trata de personas es un crimen contra la humanidad, «La trata de personas es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, una llaga en el cuerpo de Cristo. Es un crimen contra la humanidad». Esta lacra no puede sino hacernos abrir los ojos y manifestar lo que Jesús nos diría hoy.
- Debemos Crear conciencia que este tipo de delitos contra las personas es un pecado grave contra la dignidad de la persona humana, la cual fue creada a imagen y semejanza de Dios. Estamos llamados a ser sal y luz en este mundo, como iglesias que aman a Dios y a su prójimo
- Hacer conocer esta realidad también en nuestras parroquias, a través de publicaciones, folletos, mesas redondas, debates, medios de comunicación, de forma que la sociedad pueda percibirla como un problema social que nos involucra a todos.
- Debemos prestar especial atención a la formación de los agentes pastorales para que se impliquen activamente en la erradicación del tráfico. En concreto, se hace una llamada a las parroquias para que sean centros donde se tome conciencia de esta situación y trabajen como plataforma de acción para ayudar a las víctimas y denunciar a los traficantes. (TPCES y PAPS.2015.
- Participar como reales actores sociales activos en la prevención de la trata de personas, la asistencia a sus víctimas, Facilitar el primer auxilio y el acompañamiento en su denuncia, y una incidencia pública para el fortalecimiento de la acción de la justicia, en relación a la sanción del delito y la formulación de políticas de atención integral a las víctimas.
- Promover el espíritu de familia, en sus distintas posibilidades, fomentando en nuestras parroquias actividades que la reúnan y la unan.
- Disponer de instituciones con fuerte presencia local y con capacidad para sensibilizar a los creyentes que este trabajo es también parte del llamado que el Señor Jesús nos hace de atender al más desvalido.
- Cooperar en la asistencia y reinserción de las víctimas que retornan a sus lugares de origen luego de haber padecido situaciones de explotación, manifestándoles el amor que nos debería caracterizar.
- Realizar un trabajo preventivo con adolescentes y jóvenes, ayudándolos a abrir los ojos para reconocer los riesgos y promoviendo para ellos espacios de participación y crecimiento integral. Replantear en la Iglesia los programas de Educación Sexual o Educación para el Amor.
- Plantear esta temática en la formación de sacerdotes, religiosos, religiosas y otros agentes.
- Animar, acompañar y fortalecer los esfuerzos pastorales de comunidades religiosas y movimientos eclesiales comprometidos en esta lucha.
- Revisar nuestra conciencia y nuestra coherencia, especialmente aquellas personas que se sienten cristianas en las celebraciones eucarísticas o en determinados espacios sociales, pero que igualmente viven en ese lado oscuro en su intimidad, siendo potenciales consumidores y usuarios de la prostitución.
Es fundamental el trabajo en red para dar respuestas concretas, tanto en el seno de la Iglesia católica como con las ONG y los servicios gubernamentales implicados en esta problemática. (TPCES y PAPS.2015).
Decimos claramente NO A LA TRATA. Eso implica no al comercio sexual, no a la prostitución, no a la explotación laboral de niños, niñas, adolescentes y personas traficadas con ese fin y puestas en servidumbre; no al tráfico de órganos, que también se da en nuestra zona.
.jpg)

.jpg)






