miércoles, 12 de agosto de 2026

Ceuta, espejo de una humanidad sin rumbo

Cuando la inmigración se convierte en arma política y los migrantes dejan de ser personas.

Evaristo Villar

Un niño marroquí de doce años llora ante los soldados españoles. Está a pocos metros de la frontera y suplica que no lo devuelvan a Marruecos. Un teniente coronel detiene la repatriación cuando algunos vecinos advierten que es menor. El niño queda finalmente bajo custodia de la Guardia Civil. La escena, grabada el 3 de agosto, dura apenas unos segundos, pero contiene toda la crisis de Ceuta: miedo, frontera, poder, ciudadanía vigilante y una infancia obligada a defender por sí misma su derecho a ser protegida.

¿Dónde ponemos la mirada? Porque el lugar desde el que se observa decide lo que se ve. Desde un despacho aparece una “avalancha”; desde una sede electoral, una oportunidad; desde una cancillería, un instrumento de presión; desde la orilla, en cambio, se ve a una persona que se ahoga.

La batalla de los relatos.

Entre el 30 de julio y los primeros días de agosto, unas 72.000 personas, según la última estimación del Ministerio del Interior, entraron en Ceuta desde Marruecos. Muchas llegaron a nado; otras atravesaron el paso fronterizo en medio de una multitud. Una combinación de desesperación social, relajación de los controles marroquíes y rumores difundidos por Instagram, Facebook y TikTok hizo creer a miles de jóvenes que España había abierto la frontera. Autobuses, trenes y taxis se llenaron en pocas horas con dirección a Castillejos.

A 5 de agosto, las autoridades españolas habían recuperado 78 cuerpos en sus aguas. Marruecos reconocía oficialmente 11 muertes, aunque Caminando Fronteras afirmaba haber documentado 63 cadáveres en morgues marroquíes, lo que elevaría a 141 el balance conjunto. Las cifras, por tanto, siguen siendo provisionales y controvertidas. Interior calcula que unas 70.000 personas han regresado a Marruecos; la Delegación del Gobierno estima que permanecen en Ceuta alrededor de 2.500, entre ellas unos 500 menores no acompañados.

Las cifras describen la magnitud, pero pueden ocultar la tragedia. “Ciento cuarenta y un muertos” es una tragedia humana; ciento cuarenta y un nombres deberían ser una acusación en regla. Detrás de cada cuerpo hay una madre que llama a un teléfono apagado, una familia que recorre hospitales y morgues, una ausencia que quizá nunca llegue a tener tumba.

Todos miramos, pero no vemos lo mismo.

Marruecos contempla Ceuta como territorio propio o cuando menos en disputa, moneda diplomática y válvula de escape para su malestar juvenil. España la mira como frontera exterior que debe defender, emergencia humanitaria que ha de administrar y flanco político que aviva la oposición hasta el límite de a crueldad. La Unión Europea ve una brecha en su perímetro y responde con barreras cada día más fuertes, retornos masivos, vigilancia severa y acuerdos vergonzantes con terceros países. Su primera pregunta suele ser cómo impedir que entren, no por qué arriesgan la vida para salir.

Dentro de España, el drama queda atrapado en la polarización. Unos acusan al Gobierno de imprevisión y debilidad; otros denuncian la utilización política de Marruecos; algunos convierten a toda persona migrante en amenaza y otros reducen el problema a una actitud compasiva. Las comunidades autónomas discuten el reparto de menores como si se repartieran cargas administrativas, olvidando que un menor no es una competencia incómoda. Es un sujeto de derechos amparado por ley.

También las Iglesias miran de manera desigual. En la base encontramos comunidades, Cáritas, parroquias y personas voluntarias que acogen, alimentan y acompañan. La Iglesia de Cádiz y Ceuta ya había advertido de que el CETI, con 412 plazas, llegó a albergar alrededor de 800 personas y de que los centros de menores sufrían una sobreocupación del 422 %. Pero frente a la gravedad actual se echa de menos una palabra profética más unánime y concincente, inmediata y libre de cálculos institucionales. No basta la asistencia silenciosa cuando los gestos, las palabras y las leyes están deshumanizando a las víctimas.

Una geopolítica sin seres humanos.

Europa ha externalizado progresivamente sus fronteras. Paga, negocia o presiona a países de tránsito para que contengan a quienes intentan llegar. Marruecos es presentado como “socio estratégico y fiable” cuando vigila eficazmente y como adversario desleal cuando afloja el control. Las personas migrantes quedan así convertidas en materia de negociación: cuerpos utilizados para obtener financiación, reconocimiento diplomático o ventajas territoriales.

Esta política puede reducir temporalmente las llegadas, pero no elimina las causas: desempleo juvenil, desigualdad, guerras, persecuciones, crisis climática y ausencia de vías legales. Cuando no existen caminos seguros, crecen los rumores y las mafias. Un vídeo falso puede movilizar a miles porque antes existe una esperanza desesperada dispuesta a creerlo.

La frontera necesita orden, identificación y seguridad; negar esto sería irresponsable. Pero el control debe respetar el derecho de asilo, la prohibición de devoluciones colectivas, la protección específica de los menores y el principio de no devolución de quien pueda sufrir persecución o trato inhumano. Seguridad y derechos humanos no son alternativas: una seguridad que prescinde del derecho se convierte en violencia administrada.

¿Quién está mirando desde las víctimas?.

Miran desde ellas las familias que buscan con dolor y angustia a sus desaparecidos; los supervivientes que cuentan cómo vieron morir a sus compañeros; los miembros de Salvamento Marítimo, Cruz Roja y Guardia Civil que se lanzan al agua; los sanitarios que reciben cuerpos sin nombre; los vecinos que ofrecen comida o impiden que un niño sea tratado como adulto; las organizaciones de derechos humanos, los periodistas que recuperan nombres y biografías y las comunidades cristianas que mantienen siempre abierta una puerta.

Ellos recuerdan que la pregunta decisiva no es solamente quién permitió el paso (en este caso suficientemente claro), quién difundió el rumor o quién obtiene ventaja política (que suele acabar, como deseamos, en boomerang para quienes lo promueven). La pregunta fundamental es otra: qué habrían necesitado esas personas para no ponerse en manos del mar.

El Evangelio no ofrece un programa técnico de fronteras, pero sí establece desde dónde debe elaborarse: Fui forastero y me acogisteis (Mt 25,35). Y en la parábola del samaritano Jesús desplaza la cuestión: no pregunta quién merece ser considerado prójimo, sino quién se hizo realmente prójimo del hombre abandonado al borde del camino (Lc 10,25-37). Hoy ese borde se llama Tarajal.

La verdadera emergencia.

Ceuta necesita recursos inmediatos, cooperación leal y no vergonzante griterío entre administraciones, protección de los menores, identificación digna de los muertos, información rigurosa contra los bulos y una distribución solidaria de la acogida. A medio plazo, España y Europa deben abrir vías legales, reforzar el asilo, cooperar con los países de origen sin convertirlos en gendarmes y afrontar las causas económicas y políticas de la emigración.

Pero aún falta algo anterior: aprender a mirar.

La crisis de Ceuta no empezó cuando miles de personas cruzaron la frontera. Empezó cuando aceptamos que unos seres humanos puedan ser utilizados como arma por los Estados, como munición por los partidos, como audiencia por las redes y como amenaza por sociedades asustadas.

No son ellos quienes han puesto en crisis nuestra civilización. Son ellos, precisamente, quienes han revelado que ya estaba en crisis. El cadáver que llega a la playa no trae consigo el fracaso de África: devuelve a Europa, como un espejo, el rostro que Europa no quiere reconocer.

Autor: Evaristo Villar

martes, 11 de agosto de 2026

La Amazonía ¿hacia un punto de no-retorno?

La Comunidad AVAAZ lanza una llamada urgente a apoyar una campaña que defienda tanto la preservación del medio natural (fauna, vegetación y medio físico en el que se desarrolla esa vida natural) como la de sus pobladores humanos, que forman parte insustituible de la Amazonía.

Si seguimos destruyéndola, buena parte podría terminar convertida en sabana y desatar una bomba climática que dispararía el calentamiento del planeta.

La selva no puede defenderse por sí sola, por eso los Pueblos Indígenas lo hacen por ella. Bloquean carreteras y frenan el paso a las excavadoras ante el acecho de las empresas madereras y las grandes petroleras. No es ninguna casualidad que sus territorios sean los mejor conservados y protegidos de toda la Amazonía.

Y ahora son ellos quienes piden ayuda.

La Amazonía y sus guardianes se enfrentan al mayor ataque de los últimos 40 años. En Brasil, los congresistas están a punto de aprobar un paquete de medidas que abriría incluso los rincones más valiosos de la selva al sector minero y petrolero. Y el nuevo presidente de derechas de Colombia ha prometido derogar la formalización de nuevos territorios indígenas, lo que supone un peligro para millones de hectáreas de selva.

Por eso vamos a lanzar la campaña por la Amazonía más sofisticada de nuestra historia.

Hemos identificado 20 parcelas de la Amazonía cuya protección es crucial y, si entre todos y todas aportamos lo suficiente, podremos ayudar a las comunidades indígenas a conseguir derechos territoriales sobre miles de hectáreas rebosantes de vida. ¡Y estamos a punto de lograrlo con los dos primeros lotes!

Tu apoyo también nos ayudará a construir un movimiento ciudadano potente en Brasil; para proteger la selva frente a los ataques de la extrema derecha. Llegaremos a decenas de miles de personas entre comunidades de WhatsApp, protestas a pie de calle y acciones mediáticas de alto impacto. Defenderemos los derechos de las comunidades indígenas y, cuando los políticos intenten revocar las leyes que protegen la selva, podremos movilizar a miles de personas en cuestión de horas.

Se está librando una batalla por el corazón y el alma de la Amazonía, y el tiempo apremia.

Mientras la selva se acerca peligrosamente a un punto de no retorno, los políticos de derechas intensifican su asalto contra la Amazonía y los Pueblos Indígenas que velan por ella.

Si se salen con la suya, no solo acelerarán la deforestación y la extracción petrolera, sino que también se llevarán por delante las protecciones que han mantenido intactas vastas zonas de la Amazonía.

Tenemos que organizarnos como nunca para proteger la Amazonía. Si recaudamos lo suficiente, podremos:

  1. Lograr que más zonas de la selva queden en manos de los Pueblos Indígenas. Defender los derechos territoriales conquistados por las comunidades indígenas y ayudarles a asegurar miles de hectáreas de selva en Brasil y Colombia.
  2. Construir un gran movimiento ciudadano en Brasil. Llegar a decenas de miles de personas a través de las redes sociales y organizaciones de base para defender la Amazonía y desafiar a los políticos que la destruyen.
  3. Apoyar la resistencia indígena. Llevar a líderes indígenas al Congreso brasileño, a tribunales y a foros internacionales para denunciar el impacto del extractivismo en sus territorios.
  4. Restaurar bosques y ríos. Ayudar a comunidades indígenas a recolectar semillas de especies nativas, restaurar ríos, plantar árboles medicinales y devolver la vida a las tierras degradadas.
  5. Defender la Amazonía en los tribunales. Defender los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas y luchar contra la expansión petrolera que amenaza la selva.

Los próximos meses serán decisivos para el futuro de la Amazonía.

Casi siempre oímos hablar de la Amazonía después de algún atropello. Esta vez podemos actuar antes de que las carreteras partan en dos el bosque, de que las excavadoras arranquen y de que empiecen las perforaciones. Hagamos que, dentro de unos años, podamos contar con orgullo la historia de cómo esta comunidad se unió para proteger la selva más valiosa del planeta.

Por la naturaleza, dona pinchando AQUÍ.

Kaitlin, Laura, Mauricio, Mike, Adela, Nell y todo el equipo de Avaaz

Más información:

  1. Asegurar los derechos territoriales indígenas (Amazon Watch)
  2. Dos tercios de la Amazonía podrían transformarse en sabana (DW)
  3. Elección en Colombia podría redefinir el futuro de Amazonía ante el giro político en América Latina (AP News)
  4. La importancia de trabajar con pueblos indígenas para proteger la Amazonía (The Nature Conservancy)

lunes, 10 de agosto de 2026

Caminata a Candelaria 2026

😃 ¡CAMINATA A CANDELARIA 2026! (Con la Asociación Signo de Vida).

📍Salida el viernes 14, a las 5 de la tarde, desde el Muñeco de Nieve (rotonda de la Avda. de Los Majuelos).

👍 NOTA: llevaremos puesta la camiseta solidaria de la asociación “Viva La Madre Que Me Parió” (que si no tienes podrás adquirir).

😉 ¿TE UNES? ¿CONTAMOS CONTIGO?.

👉🏻 Envía mensaje o llama al 689615869 o al 608150115

domingo, 9 de agosto de 2026

Criterios esenciales ante la realidad de la inmigración

La entrada de miles de personas a la ciudad autónoma de Ceuta los días finales del mes de julio de 2026 deja imágenes impactantes. Basta con mirar cualquier diario, encender la televisión o la radio o visitar las redes sociales para darse cuenta del efecto que las mismas pueden tener en una opinión pública enfrentada. La presente reflexión de la CGJP en colaboración con JP Madrid ni puede, ni pretende entrar en espacios de la geopolítica, ni en las causas estructurales de esta crisis de derechos humanos, pero quiere ayudar a reflexionar sobre una situación que exige posicionarse en clave de derechos humanos y a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

Conocer la veracidad de las informaciones.

Para formarse una opinión rigurosa hay que acudir a fuentes fiables, expertas y conocedoras del contexto. También es esencial separar los hechos de su manipulación, evitando asociaciones interesadas, falsas causas y descalificaciones contra quienes defienden derechos, diálogo y políticas humanas.

Afrontar el miedo y mirar con humanidad.

La migración es uno de los temas más utilizados para generar miedo entre la población. Ese temor puede afrontarse desde el conocimiento, la reflexión y la curiosidad. Cada persona migrante posee dignidad y derechos, y busca un futuro mejor. Elegir conscientemente entre el temor y la empatía evita reproducir racismo e insolidaridad.

Contraargumentar discursos xenófobos.

Los discursos xenófobos explotan el miedo mediante mensajes sobre inseguridad, empleo, ayudas o identidad. Frente a ellos, es necesario usar datos fiables, argumentar y no guardar silencio, aunque genere conflicto. Desenmascarar a quienes obtienen beneficio del temor es un deber ciudadano.

Lo que nos sugiere la Doctrina Social de la Iglesia.

La Doctrina Social de la Iglesia invita a todo lo anterior desde:

La comunidad es el mejor antídoto contra el racismo, porque favorece el encuentro, la convivencia y la acogida frente al aislamiento. 

La comunidad cristiana, inspirada en Jesús, debe ser un espacio libre de exclusión, donde todas las personas sean reconocidas y valoradas.


sábado, 8 de agosto de 2026

"De fuera vendrán..."

Dice el dicho: “De fuera vendrá quien de tu casa te echará”. Frase que pretende avisarnos de las posibles traiciones de personas en quienes confiamos pero luego… y que está siendo amplia y profusamente utilizada por cierta ideología que señala con el dedo a las personas inmigrantes y las demoniza considerándolas culpables de todos nuestros problemas:

viernes, 7 de agosto de 2026

Ceuta: Y la tragedia sigue...

La crisis derivada de la entrada masiva de marroquíes a Ceuta, España (hasta 72.000, según el gobierno español), deja muchas lagunas informativas e incógnitas sobre las responsabilidades. Pero sí hay algunas cosas claras.

No fue un movimiento espontáneo. Ya nadie duda de que el gobierno marroquí estuvo detrás. También estuvieron detrás Estados Unidos e Israel, que no están contentos por las decisiones españolas de no permitir el uso de las bases militares para la guerra contra Irán, de denunciar el genocidio en Gaza y reanudar relaciones con Argelia (enemiga de Marruecos).

jueves, 6 de agosto de 2026

Aprender a creer desde la duda

19 Tiempo ordinario – A
(Mateo 14,22-33)
Evangelio del 9 / Ago / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-xix-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-08-09/?occurrence=2026-08-09&nskip=61619

No es fácil responder con sinceridad a esa pregunta que Jesús hace a Pedro en el momento mismo en que lo salva de las aguas: «¿Por qué has dudado?».

A veces, las más hondas convicciones se nos desvanecen y los ojos del alma se nos turban sin saber exactamente por qué. Principios aceptados hasta entonces como inconmovibles comienzan a tambalearse. Y se despierta en nosotros la tentación de abandonarlo todo sin reconstruir nada nuevo.

Otras veces, el misterio de Dios se nos hace abrumador. La última palabra sobre mi vida se me escapa y es duro abandonarme al misterio: mi razón sigue buscando insatisfecha una luz clara y apodíctica que no encuentra ni podrá jamás encontrar.

No pocas veces la superficialidad y ligereza de nuestra vida cotidiana y el culto secreto a tantos ídolos nos sumergen en largas crisis de indiferencia y escepticismo interior, con la sensación de haber perdido realmente a Dios. 

Con frecuencia es nuestro propio pecado el que quebranta nuestra fe, pues esta decae y se debilita cuando nos alejamos de Dios. Si somos sinceros, hemos de confesar que hay una distancia enorme entre el creyente que profesamos ser y el creyente que somos en realidad. ¿Qué hacer al constatar en nosotros una fe a veces tan frágil y vacilante?. 

Lo primero, no desesperar ni asustarnos al descubrir en nosotros dudas y vacilaciones. La búsqueda de Dios se vive casi siempre en la inseguridad, la oscuridad y el riesgo. A Dios se le busca «a tientas». Y no hemos de olvidar que muchas veces «la fe genuina solo puede aparecer como duda superada» (Ladislao Boros).

Lo importante es aceptar el misterio de Dios con el corazón abierto. Nuestra fe depende de la verdad de nuestra relación con él. Y no hace falta esperar a que nuestros interrogantes y dudas se resuelvan para vivir en verdad ante ese Padre.

Por eso lo importante es saber gritar como Pedro: «Señor, sálvame». Saber levantar hacia Dios nuestras manos vacías, no solo como gesto de súplica, sino también de entrega confiada de alguien que se sabe pequeño, ignorante y necesitado de salvación. No olvidemos que la fe es «caminar sobre agua», pero con la posibilidad de encontrar siempre esa mano que nos salva cuando comenzamos a hundirnos.


José Antonio Pagola

https://www.gruposdejesus.com/19-tiempo-ordinario-a-mateo-1422-33-3/

miércoles, 5 de agosto de 2026

Ceuta vuelve a escribir su nombre con sal

Ceuta vuelve a escribir su nombre con sal. Con la sal del mar y con la sal de las lágrimas.

Sesenta vidas confirmadas apagadas en la frontera no son una cifra; son sesenta universos hundidos en un Mediterráneo y un Atlántico convertidos, desde hace demasiado tiempo, en la mayor fosa común de Europa.

domingo, 2 de agosto de 2026

La Iglesia en España reclama una respuesta humanitaria a la situación migratoria en Ceuta

El director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, el sacerdote Fernando Redondo Pavón, advierte que la llegada masiva de personas constituye también una crisis humanitaria. La diócesis de Cádiz-Ceuta ha puesto sus recursos de acogida al servicio de las personas más vulnerables.

sábado, 1 de agosto de 2026

Memoria del Campamento urbano de JyP Julio-2026

La Comisión Diocesana de Justicia y Paz Tenerife lleva a cabo esta actividad para ayudar a las familias a mantener sus trabajos remunerados y por lo tanto necesitan sí o sí este recurso porque “hallándose con muy escasos recursos económicos” y sin “red familiar detrás” (abuelos, otros familiares adultos) que puedan cuidar de sus hijos en el horario en que antes estaban en sus respectivos colegios, trata de evitar así el fuerte dilema al que se enfrentan estas familias:

jueves, 30 de julio de 2026

¿Cómo bendecir la mesa?

18 Tiempo ordinario – A
(Mateo 14,13-21)
Evangelio del 2 / Ago / 2026
Lecturas: https://www.ciudadredonda.org/events/lectura-del-xviii-domingo-del-tiempo-ordinario_2026-08-02/?occurrence=2026-08-02&nskip=61612 

Casi sin darnos cuenta y empujados por diversos factores, hemos ido deshumanizando poco a poco ese gesto tan entrañable y humano que es sentarse a la mesa a comer juntos.