Francesc Benítez
"Justícia i Pau". Barcelona
Cuando hablamos de "pobreza" nos estamos refiriendo a la suma de las vidas de cientos de millones de personas que no tienen garantizados sus derechos humanos fundamentales, como la disposición de alimentos y agua, o el acceso a la sanidad, la vivienda y la educación. Sin embargo, al hablar de "deuda externa" nos estamos refiriendo a un tipo especial de deuda: aquélla que tienen los países donde viven los cientos de millones de seres humanos a los que nos referíamos más arriba contraída con los países ricos, en los que se garantizan las necesidades básicas y los derechos humanos a sus habitantes. Este pago supone para los estados empobrecidos una transferencia anual total aproximada del triple de lo que haría falta para garantizar el acceso a la educación básica, la infraestructura sanitaria, la alimentación adecuada y el acceso al agua potable de todo ser humano.












