"Semana
Santa" en España es sinónimo de "vacaciones, viajes, negocio de las
agencias de viaje, hostelería,..." para unos; también lo es de
"procesiones, espectaculares rituales de religiosidad popular",...
para otros.
Para
muchos no dejan de ser unos días más que añadir a una Pasión que llevan
prolongando desde hace semanas, meses, años,... y sin resurrección, sin
resurrección de momento.
A
Jesús, nos cuentan los Evangelios, le detuvieron una noche, no esperaron al
amanecer; la noche fue un tormento de principio a fin, el amanecer... lejos de
traer esperanza a su seguridad y tranquilidad a quienes le amaban... trajo el
desenlace que ninguno de éstos hubiera deseado, ni siquiera Judas Iscariote (su
suicidio así lo da a entender); las sentencias políticas y religiosas se
aplicaron implacablemente, sin misericordia, sin dilación,... hubo escarnio,
burla, ignominia y crueles comportamientos de un sistema que lejos de mirar su
corazón sólo fue capaz de ver la aplicación de unas decisiones amparadas en
principios legalistas que en realidad no convencían a nadie, ni siquiera a
quienes las vociferaban.
¿Acabó
todo en aquellos días?.
No, no
acabó.
Hablo
del que llevaba gozoso a su casa su cansancio de cada día pero también un
sueldo que aunque nada grande sin embargo servía para dar dignidad a la
familia: podían comprar los alimentos, el vestido, medicinas, pagar el colegio
y los materiales escolares, el crédito hipotecario, la gasolina del coche,... y
aunque apenas ahorraban... sin embargo tenían una vida digna... hasta que llegó
el día en que se declaró una ERE y su empresa prescindió de él, de ella. A
partir de entonces...
Hablo
del que reunió ahorros no sólo suyos y de su familia sino de toda la comunidad
de su país de origen; cruzó desiertos, sorteó controles sin cuento, tuvo que
soportar los abusos de los traficantes de personas; vio enfermar y morir por el
camino a compatriotas suyos sin poder hacer nada; llegó hasta una orilla donde
le esperaba lo más incierto: ¿el futuro añorado y por el que lo había dado
todo?, ¿un intermedio que le llevara a espacios mayores más allá de ese lugar
inmediato?... o... quizás fuese ya el último viaje.
Hablo
de esa joven que un día vio la oferta de empleo siempre soñada:
"Se busca chica joven, emprendedora, de buena presencia, de fácil trato,
adaptable a horarios, calendario y lugar de trabajo; buen sueldo, transporte,
alojamiento, manutención y formación a cargo de la empresa". Ella envía
solicitud, le cubren inmediatamente el viaje en avión y en cuanto llega al
aeropuerto de destino ya hay quien la fue a buscar y en coche y con toda
amabilidad le conducen hasta su nuevo domicilio... y lugar de trabajo. Allí le
requisan documentación y cuantos bienes pueda disponer, le indican cuál va a
ser su "trabajo" y bajo la amenaza de acabar con su familia -si se le
ocurre denunciar esta situación- empieza su calvario a las órdenes de su
proxeneta. A partir de entonces...
Hablo
del padre o madre de familia que un día ve marchar a sus hijos al extranjero...
porque aquí no halla trabajo en ninguna parte; menos aún de esa profesión para
la que estudió toda su vida. Hablo de ese desgarro -idéntico al que sufren los
padres de quienes dejaron su país para venirse al que llamamos
"nuestro"- que además deja un vacío imposible de compensar; llena el
corazón de desesperanza, angustia y dolor... dolor de tener que acostarse la
noche de ese día con la seguridad de que estos hijos ya no se sentarán en el
sofá ni tampoco juntos a la mesa compartiendo el pan de cada día. A partir de ahora...
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Hablo... y debiera ya dejar de hablar.
¡Son
tantos golpes!, ¡son tantas caídas!, ¡son tantos los clavos y espinas!... y al
mismo tiempo es tal la "normalidad" con que el sistema nos presenta
este viacrucis de gentes tan corrientes como tú o como yo... que parece que ya
sólo nos quede decir: "Padre Dios, en tus manos encomendamos todo nuestro
ser".... mientras de momento somos parte del espectáculo procesionario en
el que somos exhibidos... como nuestro hermano mayor Jesucristo que vivió su
encarnación en nosotros hasta este extremo también.
Pero Él
resucitó.
Y
prometió la resurrección a quien creyera en Él. Sabemos que eso no es un
premio, no es "si tú haces esto yo hago lo otro". Dios no mercadea
con nosotros; así que no, la cosa no va por ahí. Nuestra resurrección es pura
consecuencia de esta adhesión a Él (y no hay adhesión sin fe; la fe, por lo
tanto, es algo previo). Quien se adhiere a Jesucristo hace suya su pasión por
el Reino, por el mensaje que Él vino a traer al mundo y lo hace vida...
haciéndose uno en Él y con Él.

Todos
éstos y tantos otros imposible de recoger en este texto -porque en su inmensa
mayoría hacen anónima su firma-... van haciendo viva la resurrección del
Maestro demostrando que el Encuentro de Dios y la humanidad no fue algo puntual
hace 2000 años sino que es hoy tan viva como siempre lo fue y nos llama a todos
a creer pues si creemos podremos contribuir sin abatimiento alguno a la
liberación de nuestro mundo de todas las trampas y pecados.
Él en
nosotros y nosotros en Él... mayoría absoluta. Así que ¡adelante!, no temamos echar las redes. Seamos buenos posaderos siguiendo las indicaciones del Maestro.
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