miércoles, 15 de julio de 2026

Trata de personas. JyP Alicante (IX). "ACTUAR: En nuestro compromiso ciudadano"

Ante tal magnitud de situaciones gravemente dolorosas y trágicas para tantas personas de nuestro mundo, no podemos dejar pasar el tiempo y echar la vista para el otro lado…

Como seres humanos, como personas, como cristianos, se nos exige aparcar esa doble moral que nos invade nuestra conciencia, siendo hora de ponernos en marcha.

En este punto, os proponemos algunas reflexiones e ideas, teniendo en cuenta varias directrices, sobre cómo podemos trabajar para llevar a cabo esta necesaria tarea.

En nuestro compromiso ciudadano.

Es necesaria una difusión total. Cuando conozcas algo acerca de la trata, coméntalo, ya sean cifras, mecanismos de los tratantes, experiencias de las víctimas. Debemos di­fundir para denunciar y a la vez sensibilizar a la sociedad de lo que la trata significa en vidas destrozadas, libertades maniatadas, padecimientos extremos y un incuantificable costo social. Hay que informarse, saber, y luego hacer sa­ber.

Cuando leamos o escuchemos un testimonio de una de las víctimas o de sus familiares, debemos hacer que cir­cule. Dar a la luz testimonios es acercar a la conciencia de cada uno y de todos los amargos sufrimientos de las per­sonas explotadas. Cada víctima representa una historia de abuso, injusticia, desesperación y huellas indelebles. Cada víctima padece la profunda soledad del desamparo a ma­nos de sus tratantes.

  1. Es necesario dar a conocer actitudes, acciones y medidas preventivas. Hay que decirle a las posibles víctimas y a la sociedad en general cómo actúan los tratantes y cómo sustraerse al riesgo de caer en sus redes.
  2. Hacer ver a sus familiares y amigos que podemos ser cómplices de las bandas dedicadas a la trata si callamos cuando conocemos de casos de explotación, cuando consumimos el «producto» del trabajo forzoso y cuando atendemos la oferta de los explotadores sexuales.
  3. Debemos plantear a nuestros gobernantes que nuestro actual sistema capitalista neoliberal ha transformado la prostitución y la ha convertido en un negocio con un alto grado de racionalidad en términos de beneficios y un modo de funcionamiento similar al de las maquilas. Para algunas zonas del mundo, la industria del sexo se ha convertido en una estrategia para el desarrollo. De ser un conjunto de pequeños negocios sin impacto económico, la industria del sexo se ha convertido en el siglo XXI en una industria internacional que se desarrolla y crece en el marco de las economías ilícitas con impacto en el PIB.
  4. Debemos debatir abiertamente y denunciar la pérdida de valores que está sufriendo la sexualidad, convertida ex­clusivamente en pornografía sin más. Esta pornografía es la pedagogía de la prostitución, porque no sólo es una parte indispensable de la industria del sexo, sino que, ade­más, los varones que ven pornografía pretenden probar esas prácticas sexuales con las mujeres prostituidas.
  5. Es imprescindible revisar nuestra forma de comunicar; El término ‘cliente’, cuando hablamos de consumidores de sexo, despolitiza la realidad del «putero» y transmite la idea de que la prostitución es el resultado de un contrato mercantil desprovisto de cualquier tipo de moralidad. El ‘cliente’ accede al cuerpo de una mujer con la misma acti­tud con la que se compra unos zapatos. Estos «puteros» son también responsables de la explotación sexual y eco­nómica que entraña la prostitución. Sin puteros no hay prostitutas y sin puteros no hay prostitución.
  6. Debemos realizar una seria reflexión, especialmente por parte de los hombres, de cómo está presente en nuestro devenir diario, en nuestras conversaciones, en nuestros grupos de redes sociales, y en tantos medios sociales, la humillación y la depravación de la mujer, en muchas oca­siones como mero objeto de deseo sexual.
  7. Es hora de dejar de favorecer y contribuir al negocio lu­crativo de la prostitución, tan vinculado a la trata, de­salentando la demanda y eliminando por ejemplo la publicidad de ofertas sexuales en los medios de comuni­cación social, para no ser cómplices de este mercado de seres humanos. (TPCES y PAPS.2015).
  8. Es urgente solicitar a los medios de comunicación que en el marco de sus códigos deontológicos se planteen la re­nuncia a la publicidad relacionada con el comercio sexual para impedir el negocio de las organizaciones mafiosas dedicadas al comercio sexual. (Senado).
  9. En esta era tecnológica, hay que proponer actuaciones para limitar la utilización de internet como plataforma publicitaria del comercio sexual, con especial atención a la protección de la infancia y adolescencia. (Plan Integral 2015-2018).
  10. También Informar a empresas, agentes sociales y turísti­cos para que conozcan y actúen ante esta situación de ex­plotación y no contribuyan al turismo sexual. (TPCES y PAPS.2015).
  11. Cuando alguien nos dice que muchas de esas personas se lo han buscado, o forman parte de un estilo de vida, no podemos dejar pasar por alto tales comentarios; es el momento de cuestionar si alguno de nosotros desearía ese tipo de vida, si realmente sabemos que la mayoría están sujetas a deudas contraídas con mafias y organizaciones criminales, si alguna vez nos hemos puesto en su lugar, hay que desenmascarar la prostitución… Romper con las estructuras sociales y culturales machistas dominantes.
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