El 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la trata de personas. Esta jornada que se conmemora desde 2014, fue establecida el 18 de diciembre de 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y tiene como objetivo concienciar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y promover y proteger sus derechos.
Cuando hablamos de la TRATA…
Hablamos de números: 21 millones de víctimas de trata de personas en todo el mundo.
Hablamos de personas… porque en esa maraña de datos lo que hay en realidad son PERSONAS, con rostro humano, la mayoría mujeres y niñas.
Hablamos de quienes se aprovechan de ellas, las explotan y esclavizan, se aprovechan de su indefensión, de sus pocos recursos,…
Hablamos de leyes y normativas nacionales que, en teoría, debieran haber erradicado ya esta esclavitud en pleno siglo XXI.
Hablamos de las mafias que trafican con ellas exprimiéndolas hasta el extremo y abandonándolas a su suerte al menor contratiempo una vez cobrado el dinero que les exigen a cambio de…
Hablamos de redadas de mujeres dedicadas a la prostitución (como si ellas fueran el problema) y de los proxenetas para los que ellas son sólo una fuente de ingresos.
7. … Pero ¿qué hay de quienes, por ejemplo, son “clientes” de las mujeres prostituidas (éstas representan casi el 50% de las víctimas de trata)?.
¿Habría TRATA sin clientes que se aprovechen de ella?.
De esto hablamos poco:
- De “ciertos empresarios” que obligan a adultos a realizar jornadas laborales abusivas con salarios irrisorios aprovechando la situación irregular de estas personas que llegaron como inmigrantes indocumentados. Y así encontramos más barato los productos que buscamos.
- De otros “empresarios” que utilizan a niños para producir productos que nosotros compramos a precio de ganga y prefieren pagar cada año las multas que les caen antes que erradicar su negocio explotador. Y así nos salen bien baratas algunas prendas y calzado o bolsos, o… y además con buena calidad.
- De los clientes que recurren a las mujeres prostituídas sin tener en cuenta la degradación humana que provocan en la mujer… y también en sí mismos. Y así satisfacemos las apetencias sexuales en lugar de enfrentarnos a nuestro problema de fondo.
¿Por qué no hablamos tanto de esto, especialmente de quienes recurren a las mujeres, o aún más grave, a las niñas prostituídas para satisfacer el apetito sexual del cliente?.
Necesitamos tomar consciencia.
De nuestros hábitos de consumo:
- Cuando nos empeñamos tanto en tener en nuestras manos el móvil último modelo aunque el anterior funcione perfectamente ¿tenemos en cuenta cómo se ha fabricado ese aparato y en qué condiciones han trabajado quienes lo montaron o cómo se extrajeron las materias primas?.
- Cuando compramos productos agrícolas ¿nos paramos a averiguar de dónde proceden, cómo fueron cultivados y llegaron hasta nosotros,… o sólo nos importa el precio?.
- Cuando vamos a las tiendas de ropa o calzado y demás accesorios para nuestro lucimiento ¿sabemos quiénes lo fabricaron y en qué condiciones?, o… lo mismo: ¿sólo importa el precio?.
De nuestras fallas y problemas personales no resueltos:
- Cuando no nos satisface nuestra relación de pareja en lo sexual, o sencillamente no tenemos pareja, ¿lo vamos a resolver acudiendo a una mujer prostituída que muy probablemente esté siendo víctima de trata?. ¿Y si esa mujer prostituída fuera alguien de nuestra propia familia?.
¿Qué pasaría si nos pusiéramos en la piel de las personas víctimas de trata?, ¿y si se invirtieran los papeles y fuéramos nosotros las víctimas?. ¿Qué pasaría si nos mirásemos a nosotros mismos en nuestro interior y fuéramos capaces de reconocer nuestras fallas y plantearnos maneras de resolverlas sin necesidad de UTILIZAR a otros como si fuesen simples objetos de consumo?.
Reclamar respuestas institucionales SÍ,…
Pero sin olvidar nuestra responsabilidad personal pues hay algo muy claro: “Ninguna empresa, ningún negocio funciona ofreciendo “productos” al mercado si ese mercado no quiere esos productos”. Es decir, “si una oferta no es aceptada, inmediatamente el sistema anulará esa oferta y propondrá otra que sí sea aceptada”.
¿Quién pues tiene el máximo poder de decisión?. ¿No somos mucho más poderosos de lo que creemos?, y si lo somos… ¿por qué no adoptamos las actitudes que sean coherentes con lo que creemos que es justo, noble, verdadero y bueno para todos?.
Santi Catalánsanti257@gmail.com
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