Se hacía larga la espera pero no tan amplia e intensa como los deseos de poder VERTE y ESCUCHARTE en esa Plaza del Cristo de La Laguna, a las 10’30 pasadas de la mañana.
Y mientras te esperábamos conversábamos entre nosotros, disfrutábamos de reencuentros entre personas que en la actualidad estamos en diferentes entidades pero alguna vez caminamos de la mano en un mismo espacio,… y aquello que compartimos entonces sigue hoy multiplicado en nuestros corazones.
Vimos y escuchamos relatos del Hermano Pedro Betancur, del Padre Anchieta siempre inspiradores animándonos a mirar a Xto. y lo que entregarse a Él significa. También la experiencia de fe de diversas personas gozosas también de ver realidad… un Papa en Tenerife.
Contemplamos las imágenes en vivo de tu visita al campamento de Las Raíces donde fuiste a encontrarte con muchas personas inmigrantes allí ubicadas, fuiste a escucharles, fuiste a estrechar todas sus manos, abrazar a sus niños… y dejar que ellos te abrazaran a ti.
El himno con que te recibimos, hermano León, no lo cantamos sólo con la boca, lo cantamos desde el corazón, se veía, se notaba, se palpaba intensamente, se vivía. Gracias a quienes lo compusieron y nos enseñaron cómo cantarlo.
Verte entrar y cómo te parabas ante quienes dependían de una silla de ruedas y de los brazos que la conducían, ver cómo hacías caso a las madres que te entregaban a sus hijos de apenas incluso meses,… tu forma de mirarlos y mirarnos a todos llegó al alma.
Cuatro personas que vivieron y siguen viviendo su experiencia de inmigrantes en Tenerife avivaron aún más nuestro espíritu que unido al Espíritu de Dios nos hace clamar Abbá con la clara convicción de que cada tú, cada él o ella,… es nuestro hermano y hermana, venga de donde venga, fuere cual fuere la mochila que lleve consigo.
Y cuando ya te dejamos hablar y proclamar tu discurso… no tuvo desperdicio, de principio a final, nada sobraba, todo era necesario decirse y con la contundencia con que en ciertos momentos empleaste para invitar a la conversión de quienes por unas razones u otras se erigen en flagelo cruel de quienes se atreven a dejar sus tierras, sus familias, su mundo,… con la esperanza de al menos poder sobrevivir.
Se llenó de gozo todo nuestro ser cuando interactuaste verbalmente al comunicarnos la bendición de Dios en una pequeñita oración comunitaria en la que el Padrenuestro no faltó. Y se nos encogía el corazón cuando ya te veíamos salir de aquella tarima emprendiendo la salida para encontrarte con quienes ya te esperaban en el muelle de Santa Cruz.
Por todo esto y tanto como no cabe aquí… GRACIAS, gracias inmensas por venir a compartir tu fe con este pueblo canario y de todas partes… porque en Canarias existen todas las razas, todos los pueblos del mundo.
Nos hubiera gustado tenerte más rato, más espacios para compartir muchísimo más, sin tantas burocracias, sin esas agendas que te han impuesto (estamos seguros de que hubieras querido otra cosa),… pero entendemos que este regalo de tu visita a Tenerife no tiene que ver sólo con el deseo de la Comunidad Cristiana, hay muchos otros factores y algunos… todos importantes… y hay que tenerlos en cuenta también.
Así que nos quedamos “con muchas ganas de más” tanto en cantidad como en profundidad y eso… ya es más cuestión de quienes aquí nos quedamos que del buen ejemplo que tú nos has dado: visitando la prisión, encontrándote con los hermanos migrantes, espacios donde los cristos rotos andan a veces invisibles… pero reales en los pobres, marginados y excluídos, en los descartados,…
Gracias por haber venido, hermano León, MUCHAS GRACIAS.
Santi Catalán
santi257@gmail.com
.jpg)

.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario