miércoles, 6 de junio de 2012

Pobreza y cambio climático

Ángel Ballesteros
"Justicia y Paz" de Burgos
Análisis de la realidad.
En los últimos años el término “cambio climático” está ocupando cada vez mayor espacio en los debates políticos y en los medios de comunicación. Sin embargo, hace ya bastante tiempo que los científicos venían observando un aumento continuado de la temperatura promedio en la superficie de la Tierra, que se ha observado durante todo el siglo XX y que se ha acelerado en los últimos decenios del siglo pasado: entre 1860 y 2000 esta temperatura ha aumentado 1 grado centígrado, y la mitad de este aumento se  ha producido entre 1970 y 2000. Nótese que la temperatura media en la última Edad de Hielo, ocurrida hace unos 20000 años, era tan sólo de 5 grados centígrados por debajo de la actual. Esto nos da una idea de lo que puede suponer que a finales del siglo XXI, tal y como algunos autores predicen, la temperatura media de la Tierra sea de hasta 5 grados más. Debe enfatizarse también que estamos hablando de un aumento en promedio: la variabilidad y la inestabilidad van a ser unas de las características que acompañen a este incrementode temperaturas, que en algunas zonas será mayor y en otras, menor.

Y sabemos también que, a diferencia de lo que ha ocurrido en toda la historia anterior de nuestro planeta, el origen de este calentamiento global está hoy directamente relacionado con la actividad humana: la emisión acumulada de grandes cantidades de CO2 provenientes de una civilización cuya principal fuente de energía es la combustión de hidrocarburos ha generado una gran concentración de éste y otros gases en la atmósfera. Y el exceso de gases actúa como una cubierta artificial que, cual invernadero, hace que  la temperatura de la biosfera –la fina capa de nuestro planeta en la que se desarrolla toda la vida- esté creciendo descontroladamente. Sólo un dato significativo: entre 1990 y 2006 hemos aumentado tanto la concentración de CO2 como lo hicimos entre 1750 y 1950. Además, estamos disminuyendo continuamente la cubierta forestal de la Tierra, que actúa como sumidero de CO2 y reduce su concentración de forma natural.
Tomar decisiones coherentes con la realidad.
Por tanto, si queremos controlar este calentamiento global:
  1. Hay que disminuir drásticamente nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.
    • Esto no puede hacerse sin cambiar nuestro modelo productivo basado en el petróleo y sin cuestionarnos de raíz nuestro modelo de civilización basado en el consumo, el crecimiento ilimitado y el reparto desigual.
  2. Además, deberemos incrementar nuestra cubierta forestal para acelerar la absorción de parte del CO2 que generamos.
Motivos para estas decisiones.
Porque si no nos tomamos en serio este desafío, las consecuencias pueden ser dramáticas para todos pero, especialmente, para los más empobrecidos del planeta (de hecho ya lo están siendo).
¿Hasta dónde es soportable el calentamiento?.
Los expertos sugieren que 2 grados centígrados sobre la temperatura actual es el máximo admisible.  Y este aumento es el que los modelos más conservadores pronostican ya que alcanzaremos. Por encima de él parece que las grandes catástrofes son inevitables. Porque es cierto que la Tierra ha sufrido variaciones grandes de su temperatura media, pero siempre han sido mucho más lentas. Los cambios que ahora estamos observando en decenas de años ocurrieron en otras épocas durante decenas de miles. En cualquier caso, cambios de la temperatura media del orden de 5 grados siempre han implicado variaciones radicales de la fauna, la flora y la habitabilidad de regiones enteras de la Tierra.
Además, una característica importante del calentamiento global es su inercia: estamos ya condenados a las consecuencias de los gases emitidos durante los últimos años, que van a provocar un efecto acumulativo con los excesos de emisión actuales. Todos los modelos actuales apuntan a que en la década de 2030 comenzaremos a sufrir el cambio con intensidad, y es necesario actuar con urgencia para reducir las emisiones y la deforestación con el fin de minimizar un impacto ya inevitable.
En la atmósfera no hay fronteras, y las comunidades más responsables de este calentamiento (los países desarrollados) no van a ser ni mucho menos quienes sufran las consecuencias más dramáticas, ya que éstas van  a concentrarse en las zonas más cálidas (y empobrecidas) del planeta. No olvidemos que un americano o canadiense produce tanto CO2 como cien habitantes de Bangladesh.
Efectos globales y en los países empobrecidos.
Entre las vulnerabilidades más importantes a las que se enfrentan los países empobrecidos como consecuencia del cambio climático podemos citar las siguientes:
  • La inseguridad alimentaria. Paradójicamente, la  agricultura de algunos países desarrollados va a beneficiarse del calentamiento global, ya que va a aumentar la fertilidad de zonas como Europa del Norte, Canadá o Rusia. Por el contrario, puede ser una catástrofe para las tierras de secano de África o América del Sur. En conjunto, las poblaciones rurales de estas grandes áreas van a ser las grandes perjudicadas.
  • ƒEl problema del agua. Se coincide en que, en muchas zonas, las precipitaciones van a disminuir y a producirse de forma más torrencial. Además, si el deshielo actual continúa a este ritmo, desaparecerán los glaciares que  actualmente proporcionan la mayoría del agua dulce para muchos países (por ejemplo, Perú) convirtiendo en inhabitables zonas hoy muy densamente pobladas. Este tipo de situaciones puede generar conflictos muy graves en el entorno de las poblaciones que se vean obligadas a desplazarse. Se calcula que en el año 2025 más de 3000 millones de personas tendrán problemas graves de abastecimiento de agua, sobre todo en África y en el sur de Asia.
  • El deshielo de los polos está generando un aumento del nivel del mar que puede resultar desastroso para cientos de millones de personas que viven en muchas zonas costeras. Bangladesh es un pequeño país con 150 millones de habitantes, la mitad de los cuales viven a menos de 5 metros por encima del nivel del mar, y que deberá evacuar a millones de personas si el nivel del mar sigue subiendo (hay ya islas de Oceanía que han dejado de ser habitables por este motivo).
  • ƒEl aumento de los desastres naturales. El aumento de la temperatura del mar parece estar detrás del aumento de energía y de la frecuencia de fenómenos como los ciclones. Éstos y las lluvias torrenciales causan estragos tanto más importantes cuanto menos preparados están los países para este tipo de contingencias.
  • ƒLa disminución de la biodiversidad por la vulnerabilidad de muchos ecosistemas. Muchas especies no van a ser capaces de adaptarse a un cambio climático tan rápido, y tendrán muchas dificultades para sobrevivir o, incluso, desaparecerán.
  • Aumento de problemas de salud humana. Por ejemplo, se prevé que la incidencia del paludismo aumentará en un 20% en los próximos años, reapareciendo en zonas donde ya estaba erradicado.
Alternativas y medidas urgentes.
Ante esta situación, para conseguir estabilizar nuestro clima dentro de unos límites aceptables, sería necesario que antes de 2050:
  1. Se reduzcan a la mitad las emisiones totales mundiales de gases de efecto invernadero.
    • Para ello, los  países desarrollados deben asumir el 80% de esta reducción, ya que son los grandes responsables de este problema. Pero no parece que tengan intención de tomarse en serio este objetivo, a pesar de que esta reducción es perfectamente posible:
    • Bastaría con dedicar entre hoy y 2030 la mitad del gasto militar mundial a la prevención del cambio climático mediante el desarrollo de las energías renovables y de nuevas tecnologías de producción  y transporte, así como promocionar hábitos de consumo más sostenibles y responsables. No olvidemos  que la radiación solar que recibe Arabia Saudí en un año es 1000 veces superior que toda la energía que produce con sus reservas de petróleo y gas natural. Y que tan sólo  nos queda petróleo para unas (muy pocas) decenas de años, mientras que el sol está garantizado por varios miles de millones de años.
  2. Sin duda, el imperativo ecológico debe entrar a formar parte medular de la economía.
  3. Toda actividad humana se debe desarrollar teniendo en cuenta los límites de recursos de nuestro planeta, que siempre van a ser limitados porque la Tierra lo es.
  4. Además, por su especial incidencia en los países empobrecidos, es necesario exigir que los países desarrollados disminuyan rápidamente sus emisiones y también realizar acciones de protección y de prevención en los países del Sur más vulnerables.
  5. La preservación de los ecosistemas para garantizar la soberanía alimentaria debe constituirse en una de las prioridades de la cooperación internacional para los próximos años.

Conclusión.
Hemos de ser conscientes de que cambio climático va a actuar en contra del cumplimiento los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque jamás debe utilizarse como excusa. Muy al contrario, es un factor que nos urge todavía más a intensificar este compromiso internacional con la erradicación de la pobreza.
Por todo ello, la ecología debe cobrar fuerza como preocupación de la Iglesia y de los cristianos,  tanto en su faceta de preservación de la “integridad de la Creación” como desde un punto de vista de justicia social. Porque, si no lo remediamos, los derechos y la dignidad de cientos de millones de personas van a estar directamente amenazadas en el futuro como consecuencia de nuestro modelo actual de desarrollo, irresponsable e insolidario con las personas y con el planeta en que vivimos.
Bibliografía y artículos relacionados:

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