sábado, 3 de octubre de 2026

Memoria de un "encuentro para la paz"


El pasado sábado 26 de septiembre, en Los Cristianos, municipio de Arona, (sur de la isla de Tenerife) nos dimos cita diez entidades (diferentes confesiones religiosas y maneras de vivir la espiritualidad) para “orar por la paz” compartiendo y animando a participar en la realización de los diferentes gestos a todos los presentes. Era el "IXº Encuentro Interreligioso por la paz" que tiene su origen en El Fraile, hace no 9 años sino muchos más antes.

Lo que aparenta, desde fuera, un simple desfile de distintas actuaciones todas ellas hermosas y algunas más vistosas que otras, sin embargo fue, una vez más, una clara manifestación de lo que realmente son las religiones y las diversas maneras de vivir la espiritualidad.

La religión no es el problema.

Primera idea que se obtiene de estos encuentros: “la religión no es el problema”. Lo que con frecuencia se ha llamado “guerras de religión” en realidad han sido más los intereses políticos, económicos de unos gobiernos que “han utilizado la religión” como excusa para arremeter contra sus adversarios u opositores buscando legitimar sus acciones y atraer con ello a los creyentes a batallar por unos intereses que bien poco o nada tenían que ver con los supuestos motivos esgrimidos.

Las redes sociales son un amplio circo donde se dan cita, entre otros muchos, no pocos grupos y personas que tildándose de “ateos” arremeten contra las religiones culpándoles de todos los problemas que la humanidad ha sufrido hasta la actualidad (dicho sea de paso hay “ateos” y “ateos”; hay ateos que coherentes con su increencia sencillamente ignoran el hecho religioso, ni siquiera hablan de él, pero respetan a las personas que son creyentes de una u otra religión; mas hay otros que dicen ser “ateos” pero no cesan de expresar odio, desprecio, burla, ataque constante esgrimiendo la técnica del peñazo como única estrategia para su “comunicación”).

Sin embargo, en todo el transcurso de la actividad realizada frente al Centro Cultural de Los Cristianos, no hubo absolutamente nada que mostrara desprecio, burla, descalificación o contrariedad contra ninguna otra de las demás creencias y, por supuesto, nada contra los increyentes sino más bien todo lo contrario.

Un mensaje común.

Existe un “Parlamento de las Religiones” donde se dan cita representantes de muchas religiones que se reúnen con regularidad para abordar juntos unos temas a partir de cuyos diálogos y debates se llega a conclusiones vinculantes para todos que luego en cada confesión religiosa se aplicarán y así ir trazando una misma senda común.

En toda la mañana se pudieron escuchar expresiones que con unas u otras palabras venían a decir exactamente lo mismo que otros ya habían pronunciado:

  1. -La paz se empieza a construir desde el interior de cada uno: si hay paz en uno mismo, la podremos construir en nuestras familias; si las construimos en nuestras familias, la alcanzaremos también en nuestros barrios y ciudades, luego en todo nuestro país y después entre países.
  2. -Somos diversos y la diversidad es algo inherente al ser humano, nos enriquece a todos; aceptándonos unos a otros tal como somos y sabiendo lo que es bien para nosotros sabremos lo que es bien para los demás. No cabe pues aquí ninguna violencia.
  3. -Necesitamos acercarnos unos a otros, comunicarnos,… aunque sólo sea para entendernos y comprender que el otro tiene la misma dignidad que yo y por lo tanto debemos vivir un respeto sagrado hacia todos.
  4. -La humanidad es una sola familia y en toda familia se quiere vivir en paz, se desea la paz; hay que desterrar las envidias, los recelos, avaricias, usura, injusticia y todo tipo de violencias.
  5. -Somos seres espirituales, con sentido de trascendencia y es un bien que tratemos de llegar al conocimiento de nuestra identidad, del Dios que nos lo ha dado todo a todos.
  6. -La religión no es un acto de fuerza sino de voluntad libre que respeta al otro sea creyente en otra religión o no sea creyente en ninguna.
  7. -…

Conclusión.

No fue sólo una mañana bonita, agradable, hermosa, con mucha alegría, en un ambiente de paz, de oración, interioridad,… fue también una llamada a que todo esto no quedara sólo en el recuerdo de unas horas compartidas en armonía sino que esto se traduzca desde ya en diálogos en nuestras familias, en nuestros ambientes laborales, de compromiso social y político,… para ir transformando todos nuestros ambientes llevándolos al encuentro de unos con otros, al diálogo, entendimiento y comprensión del otro generando paz, concordia y una convivencia sana donde la diversidad religiosa no sólo no sea un problema sino precisamente una maravillosa oportunidad para enriquecernos mutuamente.


Santi Catalán
santi257@gmail.com

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