La tragedia en Melilla de los últimos
días nos llenó de indignación y rabia a muchos ciudadanos; con razón, porque
fue algo horrible. Cada vez que pasa algo así se repiten y se multiplican los lamentos.No es nada nuevo, pues los intentos de pasar de África a Europa llevan muchos
años siendo noticia, y los lamentos también. Fueron y aun siguen siendo noticia
las pateras, los cayucos, los naufragios en el Mediterráneo al que llevamos
años llamando MAR DE MUERTOS, o en el Atlántico, o los perdidos y muertos en
los desiertos africanos. Hay algunas beneméritas ONGs que los rescatan cuando
pueden. Cuando pasan estas tragedias puntuales, desde diversos ámbitos
políticos y sociales se piden comisiones de investigación de lo que pasó, y hay
que hacerlo.