lunes, 30 de marzo de 2026

Campaña "Constructores de paz" (II): Tejer la paz, desde la DSI.


(Continuación de: Campaña "Constructores de paz" (I): Ante la realidad).

3.2. Tejer la Paz.

Frente a éste mundo crispado, polarizado y herido, conflictos armados, desigualdad creciente, crisis climática y debilitamiento de los espacios de diálogo internacional. Los pueblos quieren la paz y anhelan una sociedad atravesada por la convivencia, el respeto mutuo, la justicia y el bien común para que sea una paz integral e integradora. Ante ello, el Papa León XIV propone algo tan contracultural como la empatía: encontrarse, escucharse, comprenderse, como sujetos, como seres en relación, como sociedad: una misión de “construir puentes”

El tiempo presente necesita esperanza, pero una esperanza activa, capaz de transformar la realidad. 

Tejer la paz significa trabajar simultáneamente por tres caminos inseparables: 

  • La paz se teje desde la justicia social, promoviendo sociedades más justas e inclusivas. 
  • La paz se teje desde la Ecología Integral, cuidando la Casa Común y defendiendo las condiciones que hacen posible la vida. 
  • La paz se teje desde la reconciliación, sanando heridas y reconstruyendo el tejido social mediante el diálogo y la noviolencia. 

Sólo una paz que integre estas tres dimensiones podrá responder a los desafíos del tiempo presente. 

En un mundo herido por la violencia, existe una llamada a sembrar esperanza y a construir caminos de encuentro. 

Porque la paz no es una utopía lejana: es una tarea que comienza en cada comunidad, en cada relación humana y en cada compromiso con la justicia y la vida. Y porque la paz se teje cada día.  

Ante esta realidad, resulta necesario promover una cultura de paz capaz de ofrecer alternativas a la lógica de la violencia. 

Una Cultura de Paz que, como indica el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2026, invita a la humanidad a rechazar la lógica de la violencia y la guerra, y a abrazar una paz auténtica basada en el amor y la justicia, además de trabajar en las causas y consecuencias estructurales, no podemos obviar que «La paz en el mundo se construye en la vida cotidiana, en nuestro estilo de vida, en la familia, en la comunidad, en el territorio. Nace de nuestras relaciones con el prójimo y nos llama a un cambio de corazón, para vivir en paz con el vecino y con quien está a nuestro lado». 

Una Cultura de Paz como alternativa y respuesta a un mundo enfrentado, que nos dibuja ese mosaico de muerte con una "guerra mundial a plazos" y que van adquiriendo estructuras más enraizadas de permanencia en la violencia y el odio, donde el valor de la defensa de las personas, de los pueblos, y el entorno ecológico, como centros de la vida plena, va perdiendo peso a favor de intereses mercantilistas, del dinero y del poder. 

Por eso, y por ser un imperativo para la dignidad humana, "¡En un mundo dividido y herido por el odio y la guerra estamos llamados a sembrar la esperanza y a construir la paz!". Con estas palabras León XIV, nos convoca y llama a ser personas artesanas de la paz, tal y como reiteró el Papa Francisco en el encuentro de «Arena de la Paz», en Verona, el año 2024. La construcción de la paz comienza poniéndose del lado de las víctimas, compartiendo su punto de vista. Esta perspectiva es esencial para desarmar los corazones, las miradas, las mentes y denunciar las injusticias de un sistema que mata y se basa en la cultura del descarte. Una paz que “debe cuidarse, prepararse, ser organizada, promovida y experimentada”

Esta paz debe ser desarmada, es decir, no basada en el miedo, las amenazas, los prejuicios, ni las armas. Y debe ser desarmante, capaz de resolver los conflictos, abrir los corazones y generar confianza mutua, empatía y esperanza. No basta con pedir la paz; debemos encarnarla en un estilo de vida que rechace toda forma de violencia, ya sea visible o sistémica. 

4.- Una lectura desde la Doctrina Social de la Iglesia.

Aunque en cada apartado hemos introducido criterios de juicio desde la doctrina social de la Iglesia, ante la realidad de la necesidad de la paz, hacemos un pequeño apunte que nos ayude a dar luz sobre la necesidad de la construcción de una cultura de paz. 

En el ámbito cristiano la paz es siempre y ante todo, un don: La paz os dejo, la paz os doy. Pero desde siempre, todo don es al mismo tiempo una tarea, una responsabilidad

Fue el Vaticano II el que puso los cimientos del pensamiento cristiano actual sobre la paz, afirmando que «La paz no es la mera ausencia de la guerra, no se reduce sólo al equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemonía despótica, sino que con toda exactitud y propiedad se llama obra de la justicia» (GS78).

Por tanto, no consiste sólo en evitar conflictos armados o acabar con ellos. La verdadera paz es el resultado de la construcción activa de la justicia en todas las relaciones humanas, de la justicia que trabaja por sociedades más justas y equitativas, de la construcción de relaciones solidarias y de cooperación entre los países, del profundo respeto de la dignidad humana de cualquier persona. Por este motivo, desde Juan XXIII hasta León XIV en la actualidad, la paz verdadera se construye siempre, apoyada en 4 pilares fundamentales: la verdad, la justicia, la caridad y la libertad

Cuando estos pilares se debilitan, las sociedades se vuelven más frágiles y aumenta el riesgo de violencia. 

A partir de aquí, la construcción de la paz es un camino en construcción, que incluye necesariamente y entre otras, las siguientes dimensiones, que han sido abordadas por los distintos

Papas desde la Pacem in Terris de Juan XXIII

  • El respeto a la dignidad humana y a los derechos humanos. 
  • El diálogo. La cultura del encuentro. 
  • La justicia social 
  • La solidaridad internacional y la cooperación entre naciones. 
  • El desarme. 
  • La promoción del bien común. 
  • El cuidado de la naturaleza, nuestra casa común. 
  • Conversión personal y comunitaria. Valores, actitudes, hábitos y estilos de vida. 
  • Defensa de la verdad. Frente a las fakenews, la polarización, los discursos de odio… defender la verdad con la justicia.

(CONTINUARÁ)

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