Otra
vez, sí, otra vez la intolerancia, el fanatismo, los argumentos de la fuerza,
del miedo y la sinrazón. Más ¿cuándo todo esto dejó de existir salvo en el
corazón de quien se sabe hermano del resto de la humanidad?.
Echando
una ojeada a todo lo que va saliendo por las redes sociales, la prensa escrita
de los kioskos y la cybernética uno halla de todo como de todo hay en todos los
sembrados aunque el agricultor se empeñe en dejar crecer sólo aquello que
alimenta.
LAS
REDES SOCIALES.
En
ellas no pocos se quejan del enorme número de expresiones racistas y xenófobas
que surgen cada vez que hay atentados como los del pasado martes 22 de marzo en
Bruselas. Rechazan, con justo criterio, la ingenua y absurda identificación de "musulmán=terrorista" y cargan sus baterías de desprecio a quienes se expresan de forma racista o xenófoba llegando incluso a equiparar su violencia con la de quienes hacen estallar bombas y disparan sus ametralladoras.
Quienes
expresan esa actitudes racistas o xenófobas buscan
"culpables" de estos males y obviamente relacionan los autores de
estas barbaries con las características que les identifican con lo cual deducen
que... hay algo que no es en absoluto trigo limpio en la base de todos éstos
cuya única fuerza es el terror, el gatillo y el asesinato masivo (el selectivo
es también asesinato).
Desde
nuestra perspectiva creemos que "no es momento de excluir a nadie: ni a
todos los musulmanes ni a todos los que publican esas expresiones
racistas o xenófobas sino de perdonar y ACOGER a todos sin distinción". El
camino para el entendimiento, para la convivencia, para el bien común, es bien
distinto a la suma de violencias.
OTROS
ESCENARIOS SIEMPRE OLVIDADOS.
Ha
vuelto a pasar en Europa. Y cada vez que esto pasa en este suelo las vestiduras
rasgadas ondean al viento en mil pedazos haciendo un ruido inmenso como si el
mundo tuviera que pararse en seco "porque aquí pase esto".
Objetivamente, lo sucedido es una atrocidad, no tiene paleativos.
Sin
embargo NO PASA NADA y muy pocos dicen algo al respecto cuando esto mismo o
muchísimo peor sucede en otras partes del mundo; la mayoría no dice... ni mu,
cuando les toca en mucha mayor medida a Nigeria, Sudán, Afganistán, Pakistán,
Indonesia, Yemén,... practicado exactamente por los mismos y cuyas víctimas
son preferentemente cristianas o de otras minorías religiosas pero también musulmanas: todas ellas tienen el mismo derecho humano a existir porque son también
ciudadanos de esos mismos países. Pero... claro, aunque las atrocidades sean
mucho mayores y a diario... eso no vende, eso no es noticia ni parece interesar
a los medios periodísticos: sus efectos... no los sufrimos nosotros. "Los
otros" son "otros" no tienen nada que ver con nosotros; eso
parece.
A
VUELTAS CON LAS RELIGIONES.
Se
producen en estos casos las típicas acusaciones a todas las religiones asegurando que
"estas cosas no sucederían si no fuera por culpa de las religiones".
Así que
arremeten contra el cristianismo, el judaísmo y cualquier otra religión
reivindicando la hora en que desaparezcan todas las confesiones religiosas o al
menos queden recluidas al ámbito estrictamente privado porque, según ellos, es
obvio que "estos yihadistas hacen todo esto en nombre de su Dios:
"Alá", como en otros tiempos lo hicieron otros en nombre de
"Jesucristo".
Por
desgracia quienes desde este laicismo proclaman esta intención lo hacen también
con violencia: burla, acoso constante, insulto e incluso agresiones físicas hacia
aquellas personas y comunidades religiosas (especialmente si son cristianas)
que simplemente lo único que plantean es poder vivir su fe y traducirla en
hechos y actitudes coherentes tanto en relación consigo mismos como en lo
tocante a la dimensión pública de esa fe. La llamada "libertad
religiosa" debiera garantizar ese respeto mutuo entre todos los miembros
de la sociedad.
Este
laicismo intolerante intenta sistemáticamente hacer creer que el problema es la
religión, cuando en realidad el problema no radica en el hecho religioso sino
en el "uso que cada cual hace de la religión, de la creencia o de la
increencia". Con lo cual, en situaciones como ésta, se acaba demostrando
que "el laicismo militante y el integrismo yihadista no son más que dos
caras de la misma moneda".
Son
otros los caminos.
Ninguna
sociedad se construye desde la exclusión de parte de ella. Ignorar la
diversidad o tratar de aniquilarla es luchar contra nosotros mismos pues
también en todos y cada uno hay un ejemplo claro de diversidad: tanto en lo
actual y aparente como en el proceso que hemos seguido hasta ser quienes somos
en el momento presente y quienes seremos mañana.
Estamos
llamados a aprender a convivir cada cual consigo mismo en primer lugar pero
también con "el otro", por muy diferente que éste se manifieste.
- En primer lugar, llegar a acuerdos internacionales que obliguen a todos los estados a garantizar en sus fronteras el cumplimiento de los DERECHOS HUMANOS especialmente en lo referente al derecho a la vida, a la salud, trabajo digno, educación y vivienda. Que nadie tenga que abandonar su país, su familia,... por no tener garantizados estos derechos.
- Apostar por un ECUMENISMO cada vez más auténtico en el que las diferentes religiones hallen un espacio de encuentro, entendimiento más allá de sus diferencias, y todas se comprometan a promover entre sus fieles el respeto y tolerancia respecto a los fieles de otras religiones; resulta un contrasentido "matar en nombre de dios" cuando no hay religión alguna en la que no se hable del amor al prójimo.
- Llevar a cabo en todos los países del mundo una auténtica LIBERTAD RELIGIOSA de tal manera que nadie tenga que sufrir acoso, burla, insulto ni violencia alguna por ser creyente o no haciendo efectivo el articulado de la Carta Universal de los Derechos Humanos que apunta a garantizar ese respeto (Art.18).
- Propiciar relaciones comerciales con criterios de justicia, equidad, búsqueda del bien común, solidaridad, paz y respeto al Medio Ambiente, también a la ideosincracia de los pueblos y su relación con su entorno.
- Fomentar desde la EDUCACIÓN valores como la tolerancia, cooperación, conocimiento y valoración de la diversidad (también la religiosa), participación en la construcción de una sociedad más abierta y respetuosa sin discriminación alguna por razones del tipo que fuere desde la inclusión de todo el pluralismo social.
- Estar igualmente atentos a lo que ocurre más allá de la punta de nuestra nariz: que seamos sensibles también a los que son torturados y mueren a diario en muchos otros países fuera de Europa por el mismo horror intolerante y opresor de los mismos que matan en Europa (aunque pertenezcan a grupos distintos) y en nombre de su dios tratan de aniquilar, subyugar o excluir a todo aquél que no quiera ser de su religión.
- Desterrar de nuestros pensamientos todo tipo de racismo y xenofobia mediante la apertura "al otro", la documentación fidedigna (quienes mueren a manos de Boko Haram, EI,... no sólo son cristianos o de otras religiones, también son musulmanes que no están de acuerdo con el modo de proceder de los terroristas yihadistas).
- Ofrecer siempre el perdón y la oración por quienes equivocadamente usan y manipulan la religión o bien los argumentos laicistas para justificar su odio o incapacidad para convivir con el resto de la humanidad en paz, respeto, tolerancia y armonía. Quienes asumen el papel de verdugos no necesitan nuestros palos, venganza y más violencia sino la paz del corazón; esa paz no llegará si no practicamos la misericordia a ejemplo de Aquél que siempre lo fue y lo seguirá siendo siempre con todos nosotros.
- Instar a nuestros gobernantes a reestructurar las condiciones de vida laboral y social, de manera que puedan darse en todas las esferas condiciones de verdadera justicia, equidad y paz social.
- ...
Santi Catalán (Justicia y Paz Tenerife)
No hay comentarios:
Publicar un comentario